soldados parten a Haiti
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Cada vez se suman más críticas a la fuerte presencia militar estadounidense en Haití. Ya hay más de 20 mil efectivos cuestión que no está bien vista por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la gran desairada de EE.UU., que se ha mostrado a favor de la absoluta potestad de Haití en el proceso de la recuperación.

El pasado lunes, el jefe adjunto de una misión estabilizadora de la ONU que trabaja en la isla, Tony Banbury, se ha pronunciado ante los medios de prensa haciendo un llamado a que Haití debe retomar el mando de su país.

Varias voces se han levantado como reacción a la creciente fuerza militar estadounidense que está adueñándose de Puerto Príncipe.

El líder cubano Fidel Castro ha calificado esta actitud como una ocupación de Haití por parte del imperio. Por su parte Evo Morales, mandatario de Bolivia condenó el oportunismo de Washington en sintonía con el repudio de Hugo Chávez que acusa a Obama, desde ¡Aló, Presidente!, de hacer una invasión encubierta a Haití.

No está ajeno, a estos sucesos que se vienen desarrollando en la pobre nación caribeña, el querido gobierno nicaragüense que, por medio de su embajadora, María Rubiales, se apenó públicamente por la desgracia del pueblo haitiano, pueblo hermano manchado de sangre y que ahora era pasto del sabotaje de las potencias del mundo.

Bien dijo la valerosa Rubiales, dejando constancia de una riqueza, que hoy escasea, en la conciencia política, que Haití tiene un severo déficit que demanda la presencia de médicos, para los heridos, constructores e ingenieros, para levantar casas, maestros, para sus niños despojados de sus escuelas, recursos, para levantar su agricultura…necesita muchos profesionales y trabajadores pero no está necesitando soldados.

Haití necesita muchos profesionales y trabajadores, pero no necesita soldados

No podía demorar la protesta francesa mediante su representante en este contexto, el ministro de Cooperación de Francia, A. Joyandet. La misma se ha expresado formalmente a través de la embajada francesa en los EE.UU.

Francia ha sido un jugador participante en este negocio del expansionismo y da fe de ello la clara presencia francesa en Haití. El francés es la lengua oficial de Haití y la acompaña toda la cultura gala que ha significado un verdadero enclave francés en el continente.

Lo que Alain Joyandet expresa en su misiva es básicamente un reproche donde destaca la diferencia entre ayudar y ocupar a Haití.

Además de los 20 mil soldados norteamericanos se suman un total cercano a los 9 mil militares y casi 4 mil policías de la ONU. También marcan presencia fuerte los efectivos militares de Canadá y de República Dominicana. Mientras tanto, hay un corrimiento del poder político a estas fuerzas extranjeras, con superioridad del ejército norteamericano tanto en mando, ejecución de órdenes y como en número de uniformados.

Si bien se supo por un profesor de la Universidad de Durhan (Inglaterra) que el terremoto de Haití fue equivalente a 35 bombas atómicas del tipo Little Boy (la de Hiroshima), la verdadera bomba vino después cuando llegaron los marines del norte.

La sociedad haitiana ya estaba fragmentada antes del terremoto. La miseria que aparece en esa vulnerabilidad de sus vidas, la inseguridad de sus moradas, ha quedado grabado en el número de 150 000 almas y las que todavía faltan.

La pobreza evidente en los barrios de Puerto Príncipe, ahora colapsados por un movimiento telúrico de grado 7 en la escala de Richter, denota la miseria, lo poco que importaron los haitianos a las empresas constructoras que levantaron esas viviendas carentes de estructuras antisísmicas en un suelo montado sobre un gran sistema de fallas.

Fallas debe haber en el sistema político del mundo, en el cumplimiento del derecho internacional, fallas en el hombre mismo. Cuando se ve mucha pobreza se sabe que ha pasado un terremoto por allí, pero un terremoto económico, la dependencia económica, la vida artificial cedida por la ayuda de instituciones benéficas y los organismos internacionales. Eso pesa sobre Haití.

Por otro lado, los desórdenes se multiplican en las calles. Los voceros de la ONU, confirmaron que se necesitan 800 millones de dólares tan sólo para dar de comer a 2 millones de haitianos siniestrados hasta fin de año. Eso cuadriplica la cifra cercana a los 200 millones ofrecida en un principio.

La situación es caótica y se percibe el miedo. Ocurren milagros también. Una joven mujer haitiana fue rescatada luego de estar sepultada durante dos semanas. Pero mientras transcurre el inexorable tiempo van haciéndose más difíciles las posibilidades de encontrar supervivientes. No hay nada en pie. Hasta la soberanía ha caído tras el terremoto.

Los cuervos del imperio han empezado a licitar. Clinton regenta las negociaciones para la reconstrucción de Haití. No se habla de empresas haitianas, Bill Clinton ha mencionado a EE.UU. y otras empresas de la U.E. La devastación ya es total. Los cuervos sobrevuelan los restos de la muerte.

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