Al día siguiente de la investidura, considerada ilegitima para muchos, de Nicolás Maduro para un segundo mandato en Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional de dicho país, Juan Guaidó, encabezó un mitin en el este de Caracas, en donde manifestó su disposición a dirigir el destino de la nación, si recibía el apoyo de las fuerzas armadas y de la voluntad popular.

Asumiendo la legitimidad que me da el artículo 233, 333 y 350 de la Constitución convoco al pueblo de Venezuela, a las Fuerzas Armadas y a la comunidad internacional para lograr la conformación efectiva del Gobierno de transición,

escribió en sus redes sociales luego del acto.

Al instante del pronunciamiento, el entusiasmo de los opositores y de las autoridades internacionales llevó a creer que Guaidó se había autonombrado Presidente Interino de la república, de tal modo que, hasta el presidente de la OEA, Luis Almagro, celebró la determinación en las redes sociales y saludó al nuevo presidente.

El impacto también fue sentido por los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente, órgano creado por el mismo Maduro para arrebatar funciones al Parlamento, donde no cuenta con mayoría. A diferencia de Almagro, el ente oficialista exigió la detención inmediata de Guaidó por intentar un golpe de Estado.

Los hechos se dieron con tal rapidez, uno tras otro, que aún reina la confusión en torno a los acontecimientos. Mientras que algunos consideran a Guaidó como su presidente, hay otros que aún no tienen claras las connotaciones del pronunciamiento del presidente de la Asamblea Nacional.

Incluso Edgar Zambrano, miembro de la junta directiva del Parlamento, aclaró que Guaidó no asumió como presidente, solo manifestó estar dispuesto a asumir el mando si recibía el apoyo de las fuerzas armadas y el pueblo, lo que parece algo difícil de lograr teniendo en cuenta que la cúpula militar juró lealtad a Maduro por ser los que más disfrutan de los “beneficios” de la Revolución Bolivariana.

Sin embargo, la confusión reinante sirvió para que nuevas protestas se desataran en rechazo al gobierno de Nicolás Maduro. Miles de personas salieron a las calles con pancartas que rechazaban las maniobras del que consideran un dictador y le pedían a Guaidó que de una vez asuma el control del país.

Entre los manifestantes se encontraba la dirigente estudiantil Rafaela Requesens, hermana del diputado Juan Requesens, quien permanece prisionero en los calabozos del Servicio Bolivariano de Inteligencia, SEBIN, acusado de participar en una conspiración para asesinar a Maduro. Al igual que muchos, ella también exteriorizó su indignación ante los actos fraudulentos de los chavistas por perpetuarse en el poder.

Hace más de 200 años, los venezolanos en un cabildo abierto decidieron tomar las riendas de nuestro país. Hoy nosotros decimos que Nicolás Maduro no es presidente de Venezuela.