El abuso en Europa
El abuso en Europa
flickr.com

La situación que se vive en Europa actualmente, se centra en las desigualdades de todo tipo y a todos los niveles, creando un problema en la curva de demanda que únicamente se puede solventar con altos índices de endeudamiento.

Y entonces, este endeudamiento excesivo ha favorecido y otorgado un poder absoluto al capital financiero y, por tanto, en este periodo histórico son los sistemas financieros que se transforman en los puntos hegemónicos que dictan los pasos por los que deben caminar los organismos supervisores y los países, repitiendo una vez más la letanía eterna de una Europa que se derrumba de forma cíclica y que comienza a romperse una vez más.

Déficit y endeudamiento: ¿responsables de la crisis?

Los países más damnificados de la crisis, sirven de ejemplo al Fondo Monetario Internacional y al Banco Central Europeo para justificar la crisis con el excesivo endeudamiento de los estados, por lo que las soluciones están centradas en políticas monetarias austeras basadas en la eliminación de prestaciones sociales y una mayor presión fiscal. Un nuevo dogma del neoliberalismo que, por más aceptado que resulte globalmente, se aleja de la realidad que se vive en la –de nuevo fragmentada- Europa y su Unión.

Los países más damnificados de la Unión Europea, contemplan partidas de gasto público más reducidas que las economías menos damnificadas. Sea como sea que se valore el gasto público –dentro del PIB o como porcentaje de población integrante del sector público- España, Grecia y Portugal, cuentan con un sector público y un estado de bienestar subdesarrollado en todas sus acepciones y conceptos posibles, si se comparan con los países más avanzados del continente.

Falta de conciencia social

La escasa conciencia social mostrada por los gobiernos de estas economías desde la II Guerra Mundial en adelante, han impuesto unos sistemas de recaudación de impuestos progresivos que han fomentado una enorme brecha fiscal.

La falta de conciencia social ha derivado en desequilibrios profundos y estructurales en términos de distribución de riqueza, desigualdades que han fomentado una reducción de poder adquisitivo en la falsa clase media, que se ha sostenido gracias a economías basadas en el endeudamiento que han provocado una reducción de demanda y, ésta es la clave de la crisis en su fase actual.

Estas economías explican su situación actual en base a un excesivo endeudamiento estatal –constante de los países integrantes de la OCDE- que se encuentra con limitaciones en sus políticas fiscales.

La burbuja de la deuda pública

El déficit público no es una consecuencia del gasto público. El déficit público es una consecuencia del colapso recaudatorio, no es que aumenten los gastos del estado, sino que disminuye la recaudación de ingresos.

Adicionalmente, la falta de crédito se explica por el excesivo poder con el que cuentan los sistemas financieros de la Unión Europea. No se debe olvidar que fue la banca, que alimentó su cota de poder durante años, la responsable del estallido de las burbujas especulativas.

El crédito que supuso el florecer de una nueva Europa estalló, iniciando la fragmentación histórica y repetida de una unión geográfica que ciclo tras ciclo pone de manifiesto su incapacidad para mantener una unión, monetaria, política y por supuesto social.

Ahora, la nueva burbuja a punto de estallar es la de la deuda pública. Deuda centrada en la especulación nuevamente, la especulación basa en las ayudas a los bancos y a los mercados que consiguen dinero prácticamente gratis con los que compran bonos que les dan rentabilidades del 10%, Hedge Funds especulativos con base en Europa sin ninguna supervisión.

Los bancos piden austeridad mientras siguen operando especulativamente obteniendo rentabilidades que redundan en su propio beneficio.

Adiós a Europa, la historia se repite

El problema actual de la nueva fragmentación de la Unión Europea, no es la deuda pública, sino el poder de la banca que fomenta el enriquecimiento y aumento de los círculos de poder, en detrimento del crecimiento económico y la destrucción de tejido empresarial por la falta de los estímulos. La destrucción de empleo aumenta el gasto público al minimizar los ingresos de los estados y al tener que subsidiar a hordas de desempleados por todo el continente.

No hay forma de salir de la crisis si no es creando empleo que permita un aumento de los ingresos públicos que, a su vez, redunden en el pago de las deudas asumidas por los estados, tal y como hizo Estados Unidos con la deuda asumida tras el crash.

La Unión Europea se enfrenta un fuerte obstáculo, el control del poder excesivo que ha adquirido el capital, impidiendo que se impongan políticas económicas y fiscales eficientes, a fin de garantizar la continuidad y, a ser posible, el aumento, de los incontrolables beneficios que aún hoy… en plena debacle sigue teniendo la banca.

Puntaje: