Divorcio y deudas
Flickr.com

La crisis económica y el sobre endeudamiento global que se vive en las economías, especialmente en la economía estadounidense, han puesto de manifiesto situaciones con trasfondo familiar, en las que los problemas económicos han supuesto una acumulación de conflictos aún mayor, en un escenario ya de por si dramático y doloroso.

Llegado el divorcio, hay una premisa básica con la que debemos contar; las deudas no desaparecen y mientras, aspectos como la hipoteca o el crédito al consumo, contemplan figuras que permiten realizar modificaciones en la titularidad y las obligaciones individuales de cada cónyuge a partir de la separación, las deudas acumuladas con las tarjetas de crédito pueden suponer un grave problema en un escenario de separación.

Los emisores de tarjeta de crédito no están sujetos a las sentencias de divorcio, por lo que es importante saber, que las empresas emisoras de tarjetas de crédito pueden legalmente reclamar la parte de la deuda que su ex pareja no pague.

Multitud de abogados de familia, asesores, gestores financieros y analistas de crédito, recomiendan cancelar las deudas conjuntas antes de finalizar la sociedad conyugal.

El procedimiento debe ser realizado en conjunto o por separado, repartiendo las deudas, cancelando las cuentas conjuntas y abriendo nuevas cuentas individuales, traspasando la deuda a una nueva tarjeta o cancelando la deuda en el banco, cualquiera es válido y debe perseguir un único objetivo; eliminar las obligaciones de pago conjuntas.

Realice un inventario de deuda antes de la separación

Es muy importante que, dentro de los trámites previos a un divorcio, se incluya un inventario de posiciones bancarias conjuntas y deudas conjuntas, con el fin de proceder a su cancelación durante el divorcio, ya que su ex pareja puede declararse en quiebra o sencillamente dejar de pagar sus deudas.

En un escenario así, debe saber que las entidades acreedoras están amparadas por la ley y que usted es responsable de las deudas impagadas, con sus bienes presentes y futuros. A este escenario, ya bastante crítico, debe añadirle los intereses por impago, comisiones de reclamación de deuda y, eventualmente llegado el momento, costes judiciales en los que incurra la entidad acreedora para recuperar las deudas.

Recurra a la figura del mediador

Puede que, abordar la liquidación de las deudas pendientes en conjunto, cuando se está viviendo inmerso en una separación, sea una idea que, solo de pensarla, le produzca escalofríos, sin embargo debe saber que puede ser la delgada línea entre la estabilidad económica o la pérdida de todo su patrimonio, en un escenario en el que uno de los dos no pague su parte de las deudas.

En Estados Unidos, todas las entidades financieras y empresas emisoras de tarjetas de crédito cuentan con la figura del asesor financiero, estos profesionales propondrán alternativas viables para la resolución del conflicto y sus tarifas son mucho menos elevadas que los abogados.

Premisas básicas que debe tener presente

Las obligaciones de pago y las deudas que ambos cónyuges contraen durante su vida en común son responsabilidad 50-50 de ambas partes, siempre que ambos cónyuges sean titulares de una tarjeta de crédito.

Existe una excepción a este punto, si sólo uno de los cónyuges es titular de la tarjeta de crédito, aunque la cuenta bancaria sea conjunta, la deuda corresponde, exclusivamente al titular de la tarjeta.

Sólo en California, Nuevo México, Wisconsin, Washington, Arizona, Nevada, Louisiana e Idaho, no rige esta excepción ya que la legislación de la sociedad conyugal es mancomunada por lo que ambos serían responsables de la deuda, aunque solo uno de los dos fuera titular de la tarjeta de crédito.

Después del divorcio

La legislación estadounidense relativa a las deudas contraídas con tarjeta de crédito establece que, si el divorcio se ha hecho efectivo, las deudas serán reclamadas en primer lugar a la persona que realizó la compra pero si el cónyuge que realizó la operación no paga la deuda, usted deberá hacerlo.

¿Qué opciones existen?

En primer lugar debe saber que existen varias alternativas para resolver el pago de las deudas conjuntas de una tarjeta de crédito, idealmente y a través de un acuerdo responsable y maduro, se deben cancelar todas las tarjetas y cuentas conjuntas para evitar la acumulación de más deudas.

Evitar el crecimiento de las posiciones deudoras marca un punto y aparte, que facilita los trámites de la cancelación de la deuda acumulada.

Presente en el juzgado que emitirá la sentencia de divorcio, todas las deudas conjuntas incluidas las deudas contraídas con tarjetas de crédito, de forma que se incluyan en el expediente de separación.

Utilice los ahorros conjuntos para saldar las deudas vigentes con tarjetas de crédito y, si su situación en términos de liquidez no se lo permite, acuda al servicio de asesoría del crédito de la entidad bancaria emisora de la tarjeta, exponga su caso y que le orienten sobre los instrumentos financieros que pueden articular para saldar sus deudas conjuntas.

Por último, debe saber que, si incluye las deudas con tarjeta de crédito en el expediente de divorcio que presenta en el juzgado, la sentencia designará a cada cónyuge como responsable de una deuda y deberá ser la persona destinada quien pague la deuda pendiente, si no lo hace y los acreedores persiguen al otro cónyuge para que pague la deuda, tiene derecho a iniciar una demanda judicial exigiendo a su ex cónyuge el pago de la deuda y una indemnización por daños y perjuicios.

Puntaje: