¿Crédito o débito?

Una tarjeta bancaria es un medio de pago sí, eso parece obvio, pero es mucho más. Una tarjeta bancaria establece o marca el tipo de economía que va a llevar, adopta decisiones en base a comportamientos financieros y, a pesar de la crisis, una tarjeta bancaria sigue siendo hoy un símbolo de poder. Otro efecto curioso de esta crisis glogal, es la re-ordenación vital que se está produciendo.

Vital porque es imprescindible reducir, ordenar, normar, re-estructurar, es imprescindible un cambio global y una vuelta a los orígenes de las sociedades a fin de establecer nuevas formas de comportamiento, nuevos órdenes sociales, nuevos signos de poder, para volver a empezar.

De la filosofía a las finanzas

Una tarjeta bancaria es por lo tanto y nuevamente, un símbolo, un símbolo de los que mantienen el estatus a pesar de la crisis, un símbolo de los historiales de crédito “honoris causa” un símbolo en definitiva, de dinero.

Crédito vs. débito

Una tarjeta de débito por ejemplo, es un medio de pago masivo, todas las personas cuentan con una tarjeta de débito sin que esto lleve implícito más allá una situación financiera aceptable.

De las finanzas a la psicología

Las tarjetas de débito hoy, a diferencia de aquellos primeros plásticos destinados a los cajeros automáticos, permiten las compras en establecimientos habilitados -prácticamente todos- y una vez aceptada la transacción, ésta se descuenta de su cuenta. Si hay dinero, funciona la tarjeta.
La tarjeta de crédito por su parte, es una línea de financiación a través de la cual, las entidades bancarias permiten las compras realizadas por sus clientes sin cobrárselas y establecen un periodo entre 10 y 50 días para devolver los importes adelantados, sin intereses.

Antes de la crisis económica, las tarjetas de crédito dejaron de ser un símbolo de poder y, fuertemente vinculadas a la expansión del mercado inmobiliario y al crecimiento de los bancos gracias a las hipotecas, proliferaron sin distinción de economías y sin comprobación previa de los ratios de endeudamiento.

Hoy, dos años después de aquella explosión, las deudas causan escalofríos prácticamente a todas las sociedades, por lo que las tarjetas de crédito se vuelven a relegar y se circunscriben a los “Business” y grandes capitales, mientras que las tarjetas de débito, siguen proliferando y adoptan su función de utilidad financiera; es más cómodo y más seguro.

Reducciones en volumen

Unido a este cambio vivido por las tarjetas bancarias durante la crisis, está la creciente sentencia a la vida “Low Cost”, bajo coste vital que abarca desde el uso de la tarjeta de débito como medio de pago, hasta el establecimiento de una sola cuenta bancaria para funcionar.

Simplificación de riesgos

Adicionalmente, existe un factor que incide en la elección, especialmente, en momentos como el actual. Las tarjetas de crédito no reflejan los cargos fraudulentos o duplicados hasta que el banco concluya la investigación.

Es decir, en una tarjeta de crédito, cuando aparece en nuestro estado de cuenta algún cargo duplicado, fraudulento, o no reconocido, no tenemos que pagarlo hasta que no concluya la investigación del banco, en las tarjetas de débito, el saldo permanece retenido hasta que termine el proceso, hecho que puede tardar varios meses.
Las tarjetas de débito son más nocivas para nuestra economía en el corto plazo, veamos por qué:

  • Sistemas fuera de línea: hay veces que los bancos no están actualizados con los cajeros por lo que se pueden presentar situaciones de sobregiro
  • Los cargos duplicados son una complicación inmediata en las tarjetas de débito y pueden traer problemas colaterales como la devolución de un cheque o un recibo por falta de saldo
  • Cargos por operaciones fraudulentas: Los fraudes son cada vez más frecuentes y, en ocasiones, los tribunales son la única alternativa viable

¿Qué hacer?

No es necesario dejar de utilizar las tarjetas de débito, ya que poseen grandes ventajas:

  • Comisiones: En general estas tarjetas están exentas de comisiones por emisión y mantenimiento. Mientras que en las de crédito, casi siempre hay que pagar cuota anual, específicamente si se trata de tarjetas asociadas a programas de puntos
  • Fácil acceso: Cuando no se tiene un buen historial de crédito o no califica lo suficiente, es fácil obtener automáticamente una tarjeta de débito, mientras que la tarjeta de crédito será rechazada

Equilibrio

Lo que se debe hacer es, optimizar las ventajas de las tarjetas bancarias, permitiendo que cumplan su objetivo sin que nuestro equilibrio gire en torno a ellas, las tarjetas bancarias son el instrumento, el fin es nuestra libertad, nuestra tranquilidad, nuestro equilibrio financiero.

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