Barack Obama
Barack Obama

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha enviado recientemente desde la Casa Blanca un proyecto ejecutivo con motivo de las facultades que “cree” debe tener el país en caso de crisis o emergencia nacional. En el documento Obama señala en uno de sus apartados que la posibilidad de “confiscar” temporalmente cualquier red de comunicación es lícito cuando la seguridad nacional se considere comprometida.

Es sabido por todos en el mundo que la seguridad de Estados Unidos siempre está en peligro al ser uno de los países más queridos y odiados en el orbe, no pudiendo bajo ninguna circunstancia pasar desapercibido por el resto ante el protagonismo que le otorga la historia, así como también sus buenas y malas decisiones a lo largo de su evolución como país.

Con este nuevo proyecto, lo que hace Estados Unidos es notificar que podrá morigerar uno de sus principios constitucionales más protegidos y publicitados, la libertad. Al decir la sección 5.2 del documento al que nos referimos “el Ministerio de Seguridad Nacional podrá: … satisfacer requerimientos de comunicaciones prioritarias a través del uso de recursos comunicacionales de gobierno y privados, cuando sea apropiado.”, lo que hace es entregarse carta blanca para hacer y deshacer en el momento que “considere” necesario hacerlo.

La posibilidad de estarse preparando para una guerra cibernética no es descartable si tomamos en cuenta que se ha hablado del virus informático donde dicho país participó junto a Israel en un ataque enfocado a países del Medio Oriente de forma completamente encubierta.

La vulneración de la propiedad privada y de las comunicaciones no es algo nuevo, ya que en la mayoría de los países del mundo se contempla esta posibilidad dentro de sus constituciones, sin embargo, el “tomarse” las redes abre una nueva posibilidad para EEUU, pues hasta ahora tenía el control del “funcionamiento” de estaciones o dispositivos capaces de emitir radiación electromagnética bajo la jurisdicción de los Estados Unidos según una normativa de 1934, pero esto es completamente nuevo.

Para la mayoría de quienes ha opinado sobre este proyecto ejecutivo, la idea de Obama no es otra más que imponer los proyectos de control del Internet, rechazados por el Congreso, de forma directa y sutil arguyendo en esta oportunidad se protege la seguridad nacional y no se condena la piratería, por ejemplo.

La seguridad cibernética será la próxima brecha que habrá que fortificar ante un posible conflicto internacional, y Estados Unidos lo sabe. No es extraño ahora entender por qué China ha insistido tanto en delimitar el uso de Internet y de lo que pueden o no hacer las empresas con éste dentro de su territorio ¿Será que se acerca una guerra encubierta?

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