Helicópteros militares y camiones de bomberos rociaron con agua la planta nuclear de Fukushima en un desesperado intento por enfriar los reactores, mientras que Estados Unidos dijo que va a enviar aviones para ayudar a los ciudadanos preocupados por la difusión de la radiación.

Gregory Jaczko, director de la Comisión Reguladora Nuclear, dijo en una audiencia parlamentaria que los niveles de radiación alrededor de la piscina de refrigeración son extremadamente altos y presentan un riesgo mortal para los trabajadores que todavía se encuentran en la central eléctrica.

"Será muy difícil para los trabajadores de emergencia llegar cerca de los reactores. Las dosis que podrían experimentar serían letales en un periodo muy corto de tiempo", dijo Jaczko.

Por su parte, la agencia nuclear de Japón dijo que no podía confirmar si el agua estaba cubriendo las varillas de combustible. El operador de la planta dijo que creía que el reactor de la piscina de combustible gastado todavía tenía agua el miércoles, y dejó en claro que su prioridad es la piscina de combustible del reactor Nº 3.

El jueves por la mañana, helicópteros militares rociaron cerca de 30 toneladas de agua, todas destinadas al reactor 3.

Los expertos en salud, dijeron que el pánico por las pérdidas de radiación de la planta de Daiichi, fue desviado por otros riesgos que amenazan la vida de los sobrevivientes del terremoto y el tsunami, tales como el frío, la nieve y la falta de acceso al agua potable.

En la planta de Fukushima, que ya experimentó 4 explosiones, aún hay personas trabajando que intercambian turnos cortos para no estar expuestos por mucho tiempo a la radiación.

"El peor de los casos no merece la pena ser mencionado y el mejor de los casos sigue empeorando", declaró Perpetual Investments en una nota.

Fuente: Reuters