Consejos para mejorar las habilidades profesionales

Hay ciertas cualidades que califican a una persona para ocupar un puesto de trabajo dentro de una organización, aparte de poseer títulos académicos o técnicos en áreas específicas. Quizás esos conocimientos y cualidades conducen a escalar posiciones y a elevar el nivel de vida social y profesional. Pero si la persona se confía y estanca, con toda seguridad llegará su relevo natural y generacional antes de lo previsto.

Conozcase a sí mismo

Sea por necesidad o por simple sentido de superación, nunca está de más aumentar las habilidades personales, sobre todo las orientadas al desempeño laboral. Y para que la iniciativa sea más efectiva, comience por hacer un inventario de sus habilidades, clasificándolas en orden, de manera que no se escape ningún aspecto: habilidades intelectuales, sociales, grupales, operacionales y comunicativas. Hecho esto, identifique las áreas en las que considera que existen deficiencias y anótelas como tareas a mejorar.

Existen reglas generales para trabajar en función de las habilidades profesionales, revise su lista de tareas y aplíquelas:

  1. Manténgase bien informado
  2. Un trabajador hábil y competente, está al tanto de las innovaciones tecnológicas, maneja términos y conceptos actualizados, se forma continuamente a través de cursos y talleres, es curioso, y procura estar al día en todo aquello que esté relacionado con el trabajo y la vida en sociedad.

  3. Sea flexible
  4. La competencia laboral implica una buena capacidad de adaptación para asumir cambios imprevistos, nuevas estrategias, ideas innovadoras y sobre todo, adaptación al entorno y al equipo humano. Además requiere una mentalidad abierta, capaz de aceptar otros paradigmas, proyectarse al futuro y observar con amplitud de criterios el desarrollo de las fases de cambio.

  5. Tenga seguridad en sí mismo
  6. Para asumir retos, dirigir proyectos, exponer y defender sus puntos de vista, y confiar en los resultados. Esta cualidad también es necesaria para aceptar las equivocaciones y errores como parte de una gestión. Equivocarse es aprender.

  7. Sea persuasivo
  8. Pues a través de esta herramienta puede alcanzar sus objetivos a la vez que gana aliados. Es importante no confundir persuasión con manipulación. Se puede influir en otras personas de manera positiva y constructiva para el logro común, sin desatender los valores.

  9. Desarrolle la creatividad
  10. Esto no tiene nada que ver con tener ideas originales y extravagantes. La creatividad es la capacidad de generar el mayor número de ideas posibles en torno a un mismo asunto, la habilidad para ver las cosas desde varios enfoques, sin ningún parámetro establecido previamente. Para una empresa, esta cualidad resulta en la solución de problemas y el establecimiento de nuevos procedimientos que, a la larga, se materializan en cambios profundos y positivos para la organización.

  11. Establezca buenas relaciones interpersonales
  12. Esto es posible a través de la empatía. Vale la pena emplear energía en lograr la conexión con los otros, haciéndose sensible para captar sentimientos y estados de ánimo, y darles a las personas el trato esperado según sus necesidades.

  13. Aprenda a comunicarse
  14. Hágalo de manera efectiva, trasmitiendo ideas y emociones a través de un diálogo claro, directo y oportuno, sin intenciones ocultas, eliminando todos los elementos que pueden distorsionar sus mensajes. Es necesario que emplee una buena dicción, pero más allá de este aspecto técnico, la intensión e inflexión también cuentan, además del respeto, la consideración y la amabilidad para dirigirse a los otros.

  15. Aprenda a negociar
  16. Esta es la capacidad para llegar a acuerdos con personas cuyos intereses difieren de los propios. Para potenciar el espíritu negociador, será imprescindible un buen manejo de la comunicación y partir de la ética profesional y personal.

Al alcance de todos

No todas las personas poseen estas cualidades, pero todas pueden aprenderlas, desarrollarlas o potenciarlas. En la actualidad se cuenta con las más variadas formas de acometer el desarrollo personal y profesional, bien sea trabajando por áreas de interés, o de manera integral, a través de cursos, seminarios y talleres, o buscando asesoría personal (coaching), y leyendo libros sobre los temas específicos.

Lo importante es poner en práctica diariamente las herramientas que permitan alcanzar un nivel de comportamiento y actuación que se traduzca en bienestar personal y una alta valoración profesional.

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