Adaptarse a un nuevo jefe en el trabajo

Los distintos embates que ha vivido el mercado han provocado despidos, reorganización de personal, nuevas contrataciones, entre otras cosas, por lo que no es extraño que un trabajador deba rendir cuentas a un jefe o superior nuevo.

Para cualquier empleado es de suma importancia tener una comunicación diáfana con su nuevo jefe, pues así marca positivamente el camino de su carrera laboral y contribuye a que la comunicación entre superior y empleado sea perfecta y se cumplan los objetivos sin mayores contratiempos.

Adaptarse a un nuevo jefe no es tan sencillo cuando se trabajó por meses o años con un mismo superior, sin embargo, cuando llega la hora de dar respuestas a otras personas, lo mejor es hacer caso a ciertos consejos que ayudan positivamente a comenzar con el pie derecho en esta nueva relación laboral.

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Colaboración

La sensación de ser “nuevo” en la oficina o de tener que relacionarse en un nuevo ambiente, no sólo es sentida por los empleados de una compañía, sino también por los jefes, quienes tienen que comenzar a conocer el potencial de cada uno de sus trabajadores a cargo, ver cómo es el sistema de trabajo y sentir la presión de otros superiores o comisiones que piden respuesta de su gestión.

En este sentido, ser colaborador en las iniciativas emprendidas por el nuevo jefe es una clave fundamental para decirle “apoyamos su gestión y creemos en su iniciativa”. Mantenerse atentos a los plazos para la presentación de trabajos, saber quiénes son los encargados de cada área y estar al tanto de lo que se espera de cada uno, es fundamental para comenzar bien con el nuevo jefe.

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Flexibilidad

Es muy común que con cada nuevo jefe, que se hace cargo de un grupo de trabajo, nuevas ideas lleguen a establecerse como “reglas” para los involucrados en el desarrollo de una labor, por ello, aunque se esté en desacuerdo con las medidas iniciales, ser flexibles con la nueva concepción impuesta o sugerida es muy importante si se quiere demostrar respeto y credibilidad de lo que se intenta hacer.

A pesar de que es aconsejable ser flexible con nuevas ideas, hay que estar muy atento a cualquier sugerencia que pueda darse, ya que los nuevos jefes son personas proactivas que buscan esa características en el equipo que comandan, ya que saben que no todas las respuestas emanan de ellos, sino que son fruto de un trabajo en equipo.

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Habilidad

La habilidad es una de las características más buscadas en las empresas actualmente, pues se necesitan trabajadores competentes, pero que tengan la suficiente habilidad como para sortear obstáculos para los que no han sido instruidos puntualmente. Cuando llega un nuevo jefe a dirigir un equipo de trabajo, lo mejor es ponerse a disposición de las iniciativas de trabajo que proponga, haciéndole saber qué habilidades se disponen, qué se ha conseguido hacer e implicarse en los desafíos que se propongan por nuevos proyectos.

Convertirse en alguien “valioso” es imperioso para un trabajador que desee mantenerse vigente en todo nuevo proyecto que se emprenda o posibilidad de ascenso que se suscite. El único aspecto que hay que cuidar en este caso es no ser demasiado servicial, para no causar una mala impresión en el nuevo jefe y/o los compañeros de trabajo como que se intenta conseguir mejores posiciones a costa de la simpatía que se ha conseguido.

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Paciencia

Se dice que la paciencia es aquella virtud que asegura mayor perfección al ser humano, así, entender el proceso de adaptación por el que pasan los nuevos jefes forma parte de la paciencia de todo trabajador. Solicitud de reuniones de improviso, informes de situación dos veces por semana, charlas al comienzo y al fin de cada jornada laboral y muchas otras cosas como éstas son parte de la transición por la que el nuevo superior debe pasar para conocer al equipo con el que trabajará.

En estos casos no importa cuán irrelevante se considere una media, es mejor enfocarse en el lado positivo de estas oportunidades, cual es saber que se puede conocer cómo piensa y qué busca el nuevo jefe de sus empleados.

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Atención

El nivel de atención que se debe tener cuando llega un nuevo jefe a la compañía es crucial para tener un buen desempeño, pues se puede conocer cómo le gusta se hagan las cosas, qué piensa respecto del desarrollo de nuevos proyectos, cómo se puede llegar a él con solicitudes que no son urgentes, qué comunicación prefiere para relacionarse con sus empleados, entre otras cosas.

La adaptación que debe vivirse al enfrentar la llegada de un nuevo jefe, es exactamente la misma que enfrenta éste cuando tiene que lidiar con nuevos empleados, sólo que de puntos de vista distintos. De esta forma será normal ver que al comienzo hay cierta aspereza por la exigencia del nuevo jefe para con sus empleados, pero la experiencia hace ver que todo eso forma parte de la transición a un nuevo entorno y nueva fuerza laboral.

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