Drogas
Efectos de las drogas en Portugal a 10 años de su despenalización

Portugal es el país de Europa más revolucionario en la regulación de las drogas ilícitas, pues las declaró como “permitidas” hace 10 años. Según la opinión de los reguladores, la aceptación de éstas contuvo la tasa de criminalidad y homicidios, así como también una de las peores epidemias que se puede imaginar sufrir un país.

Países como Noruega y Dinamarca son los más interesados en evaluar el funcionamiento del trabajo que se ha realizado en Portugal, ello porque este es un grave problema y siempre ha quedado la duda de si se debe actuar con o sin firmeza en la prohibición de estas sustancias. De forma muy distinta a como es tratado este tema por la mayoría de los países en todo el mundo, la idea aquí es entregarle una vida más digna al adicto a estas drogas, y con ello reducir el fallecimiento de personas por consumo, efectos secundarios y criminalidad.

La concepción que cualquiera puede hacerse de la visión Europea o Portuguesa del tratamiento de las drogas, sin duda conduce a un error si se define como “la ayuda al adicto a tener una vida más digna” y nada más, pues nadie habla de rehabilitación y penalización para quienes distribuyan estas sustancias y las hagan accesibles, ya que nadie nace adicto, sino que se hace. Sin un plan de contención y recuperación social, el mensaje que se transmite es equivocado, y por eso la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) ha solicitado un plan alternativo a la sola despenalización.

La distribución de drogas sigue siendo un problema, pero la tenencia de estas para consumo personal - sean o no ilícitas – quedó libre de penalización judicial y pasó de convertirse de una materia penal a una de salud comunitaria. La creación de 78 nuevos centros para la recuperación de aquellas personas que están encerradas en el mundo de las drogas, parece haber cobrado sentido de la realidad a las autoridades portuguesas, pero aún así es claro que no se puede despenalizar la tenencia para el consumo personal y penalizar la venta a la vez, pues es una doble cara absurda ante el problema.

Los aparentes beneficios de la despenalización del consumo personal parecen haber ayudado a la caída de los índices de personas adictas crónicas, las que en el 2008 llegaron a 55.000 versus las 100.000 de años anteriores, aseguró João Goulão, director del Instituto de Drogas y Toxicodependencia (IDT) de Portugal. Aunque la cantidad de adictos crónicos ha disminuido, así como también lo ha hecho la tasa de contagio de VIH por el uso compartido de jeringas, aumentó el índice de muertes, a lo que el director del IDT contestó que obedece a “la mejora de los métodos de recopilación estadística.

Al despenalizar el consumo de drogas ilícitas, de inmediato se multiplicó por siete la cantidad de envíos y actividad relacionada con el narcotráfico, además de la criminalidad violeta en el país, según el informe emitido por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

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