El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo de México, Felipe Calderón alcanzaron un acuerdo para resolver una larga disputa sobre camiones que cruzan el borde y que han sido sujetos de miles de millones de dólares en impuestos punitivos por parte de Estados Unidos.

El plan, revelado en una conferencia de prensa por ambos presidentes, permitirá que la mitad de dichos impuestos sean levantados inmediatamente. También establecerá un programa recíproco con etapas monitoreado por el Departamento de Transporte de Estados Unidos que permitirá a camiones mexicanos operar dentro de los Estados Unidos mientras que cumplan con una serie de pruebas de seguridad, manejo e idioma.

El país estadunidense prohibió de manera efectiva que camiones mexicanos crucen la frontera con Estados Unidos, después que el sindicato Teamsters y otros dijeran que los camiones no eran seguros.

La prohibición descarto una violación al Tratado de Libre Comercio de Norte América (NAFTA por sus siglas en inglés), y el sometimiento de Estados Unidos a tarifas punitivas por parte de México en una serie de productos, que van desde alimentos hasta árboles de navidad.

El acuerdo para terminar la disputa “fue construido en base a los estándares de seguridad más altos que autorizarán tanto a operadores de larga distancia de México como de Estados Unidos de participar en operaciones fronterizas baja el NAFTA”, dijo un alto funcionario de la administración norteamericana.

México levantará 50% de los impuestos cuando el acuerdo final para un nuevo programa sea firmado por ambas naciones. El restante 50% será levantado cuando el primer carguero mexicano reciba autorización bajo el nuevo programa. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos se asegurará que los impuestos sean levantados según lo acordado.

Las relaciones entre México y Estados Unidos han sido un poco rocosas debido a la reciente violencia en la guerra contra las drogas en México. El agente de Immigration and Customs Enforcement (ICE) Jaime Zapata fue asesinado y otro herido por hombres armados hace unas semanas. Es la primera vez en varias décadas que un oficial de inmigración de Estados Unidos fue asesinado en la línea del deber en territorio mexicano.

El presidente Calderón dijo que Estados Unidos necesita hacer más para asistir a México en la victoria de la guerra contra el narcotráfico. Entre otras cosas, el jefe de estado mexicano indicó que quiere que Estados Unidos haga más estrictas las leyes de armas y trabaje en reducir el consumo de drogas en Estados Unidos.

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