La controvertida ley en España, abarca la rebaja salarial de funcionarios y el estancamiento de las pensiones para el año 2011.

El gobierno español obtuvo apenas por un voto de diferencia la mayoría para aprobar la ley que incluye un profundo reajuste fiscal. Fueron 169 votos por la aprobación, contra 168 por la negativa y 13 abstenciones.

Fue una encrucijada por demás dura para el Partido Socialista, ya que, presionado por los socios de la UE, ha dejado de lado postulados ideológicos históricos de su fuerza política, como la defensa de las conquistas laborales y sociales.

Los cálculos realizados por los economistas del gobierno vaticinan que estas medidas posibilitarán un ahorro cercano a los quince mil millones de euros en el período comprendido entre 2011 y 2012, lo que bajaría notoriamente el déficit público, que hasta el momento supera el 11%.

El acuerdo con la UE es que al 2012 ninguno de los países miembros puede tener un déficit superior al tres por ciento del PIB.

Este ha sido un duro examen para Rodríguez Zapatero, pues de no haber sido aprobada la reforma hubiese significado un golpe letal para su gobierno. Si bien no es muy tranquilizador el que se haya aprobado tan sólo por un voto de diferencia, lo que importa en la eurozona es que España ya tiene su ley aprobada.

Muy duro examen, sin embargo, ante la crítica situación del país y los legados históricos que ha debido dejar de lado, seguramente hoy más que nunca valdrá la máxima de Sócrates: “Una vida sin examen, no merece la pena ser vivida”. Y es que con el tiempo la historia lo juzgará.

Elena Salgado, Ministra de Economía y Finanzas, justificaba las medidas adoptadas alegando que si bien eran muy penosas para la sociedad, eran indefectiblemente necesarias.

Los primeros resultados fueron alentadores, la Bolsa de Madrid aumentaba un 3,1 %

La abrumadora desaprobación en la opinión pública del gobierno era inexorablemente esperada, por tal motivo Rodríguez Zapatero decidió cancelar un viaje que ya tenía pautado a Brasil, para estar en el país en estos difíciles momentos y tratar de convencer a la población de la necesidad de las medidas adoptadas e intentar apaciguar los ánimos de los sindicatos. Las agremiaciones sindicales han hecho un llamado público para una huelga el 8 de junio, que podría llegar a ser general.

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