En California retrocede el matrimonio gay

Cuando se estaban logrando importantes avances en el campo de la legalización del matrimonio homosexual comenzaron a aparecer los problemas en California.
Fuertes manifestaciones exigen que se prohíba el matrimonio entre personas del mismo sexo alegando que se trata de autorizar una deformación y un mal ejemplo para los niños.

Se observa que la sociedad sigue en pañales en lo que se refiere a la normalización de las actitudes sexuales y las medidas racionales en lo que toca el libre albedrío de los seres humanos.

Si bien es bueno diferenciar “libertad” de “libertinaje”, no hay razón de aceptar ciertos bríos irracionales en una porción cabal de nosotros mismos. Coexiste dentro de cada uno, el “sentido común”, bastante escaso, y la animalidad del instinto preimpreso en la raza desde antes de nacer.

Cabe recordar que las relaciones de este tipo, entre sujetos del mismo sexo, jamás han dejado de existir y que, si bien han sido perseguidas en regímenes teocráticos, han coexistido sin problemas con otros elementos sociales en el apogeo de culturas tales como los imperios americanos precolombinos, la Antigua Grecia y, por supuesto, durante el Imperio Romano.

En la Antigua Grecia los filósofos y políticos de la “Polis” llegaron a disputarse a los “hermosos jóvenes” llamados “efebos” que se entregaban a sus maestros con verdadero amor. Esta relación entre los jóvenes y los adultos varones estaba culturalmente aceptada en la Grecia de Platón y se discutía sobre el tema sin ningún pudor. Así los atestiguan obras tales como “El banquete”, Fedón y otros trabajos del filósofo de la “alegoría de la caverna”.

Son universalmente conocidas las fiestas báquicas en las que la población corría a festejar al Dios del vino, el controvertido Dionisos griego, llamado Baco, entregándose al éxtasis de las bebidas fermentadas, las plantas afrodisíacas y estimulantes para unirse en salvajes ritos orgiásticos que luego fueron prohibidos por el emperador.

Al propio Julio César se lo conocía como “el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres”, en una cultura que heredó de las "civitas" griegas, su adoración por la belleza física, el deporte y el respeto por los placeres de la carne y del espíritu.
La pugna por la liberación gay es un tema de debate actual, una deuda pendiente que nuestra sociedad le debe a los derechos de libre expresión y opción sexual. De cualquier forma, la prohibición nunca es un buen camino.

La veda y represión de estos fenómenos siempre acarrea daños en la sociedad. La discriminación y el tabú han relentecido históricamente el progreso de nuestra cultura. Siempre será aconsejable la investigación, curiosidad y estudio respecto a fenómenos que se salen de la regla antes que la intolerancia o xenofobia típica de los nacionalismos exacerbados o de las creencias en razas privilegiadas y perfectas.

Aun así vivimos una etapa de “destape” en la que los damnificados y estigmatizados por la inmadurez social en este tipo de cuestiones salen muchas veces a los medios a reclamar sus derechos.

Naturalizar la existencia de estas elecciones de vida y comportamiento sexual, en una sociedad diversa, cosmopolita, tolerante, exótica y, sobre todo, perfectamente transparente en tanto su plástica y extensa manifestación, es además de una cuestión ineludible, el camino del verdadero conocimiento.

El mundo es una gran escena donde todos ocupamos un lugar. Que los niños conozcan el mundo no podrá jamás deformarlos. La perturbación se gesta al sentir que se les engaña. No más hipocresía.

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