Conflicto Cuba Venezuela
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El gobierno de Colombia acusó al ejército venezolano de ser responsable de la demolición de dos viaductos en la frontera común. El ministro de Defensa de Colombia, Gabriel Silva, que ya ha protagonizado a lo largo del año numerosos intercambios verbales con el jefe de Estado venezolano Hugo Chávez, indicó a los medios que se sospecha de la participación de personal con uniforme militar venezolano en la colocación de diversos explosivos en los puentes para más tarde destruirlos. Los puentes eran de relativa importancia, y su utilización era escasa debido a que comunicaban dos pequeñas comunidades de los países, a través del río Táchira.

El presidente colombiano Álvaro Uribe acusó de muy grave la voladura de la estructura, sin embargo se mostró contrario a aumentar las tensiones con el país vecino, y anunció una vez más ante los medios su disposición a mantener el diálogo y las buenas formas con los vecinos venezolanos, también anunció que no producirá gestos que puedan llevar a malentendidos a los miembros de las fuerzas armadas venezolanas, descartando realizar una nueva movilización de tropas en la frontera común. Uribe ha vuelto a reafirmar que el principal objetivo que se ha trazado su gobierno es el de combatir el terrorismo en todas sus formas. Añadió además que esto será efectivo si el gobierno venezolano se muestra dispuesto a cooperar para mantener la frontera bajo control, ya que de lo contrario las relaciones entre ambas naciones podrían verse de nuevo gravemente dañadas.

El presidente colombiano se refirió además a los rumores que durante las últimas semanas han comenzado a correr en los medios de comunicación y la sociedad de ambos países y declaró que nunca tuvo, ni tendrá intención, de generar conflictos armados con pueblos hermanos, ya que su apuesta para negociar la solución de los problemas que acontecen en la frontera pasa por acudir a organismos internacionales que sirvan como intermediadores en las conversaciones que desea tener con su homólogo venezolano.

El episodio de la voladura de los puentes ha reavivado la polémica entre ambos países en una situación diplomática bastante delicada. Desde principios de año el gobierno colombiano llegó a insinuar a los medios que Venezuela no hacía lo suficiente para evitar el tráfico de drogas en la frontera, lo que provocó una reacción muy aireada por parte del presidente Chávez. Las tensiones aumentaron en octubre, cuando Colombia y Estados Unidos firmaron el acuerdo para ceder nuevas bases a los norteamericanos.

Después del acuerdo de las bases, el presidente venezolano tomó la decisión de desplazar gran número de tropas a la frontera con Colombia, e incluso anunció ante los medios de comunicación a los miltares venezolanos para que se preparasen por si se daba lugar a un conflicto armado. Tampoco contribuyeron las declaraciones del canciller Jaime Bermúdez sobre Chávez, cuando criticó a la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) por no tomar medidas contra las insinuaciones del jefe de Estado venezolano.

Las autoridades regionales colombianas aseguraron poseer un video en el que se podía ver claramente cómo militares uniformados venezolanos demolían los dos puentes en la frontera. Por su parte, los medios de comunicación venezolanos afines al gobierno han criticado esas declaraciones exigiendo la aparición de los videos e insinuando que incluso aunque aparezcan, bien podría tratarse de una trama montada con el propósito de aumentar las tensiones y empeorar las relaciones bilaterales, con intenciones belicistas.

Entretanto, el general Eusebio Aguero, que fue quien tomó la decisión de ordenar a las tropas la voladura de las infraestructuras, ha declarado a los medios sus razones. Según el militar, los puentes servían a mafias y grupos organizados para el tráfico de drogas, y no estaban amparados por ningún tratado internacional.