sello templario

El debate, la diferencia, la discusión constructiva son aquí una joya que estamos queriendo sustentar. Así, como en el prado florecen los colores de la vida, así también con espontánea acción, sutil viento del espíritu, aparecen los comentarios en nuestros artículos llamando a la depuración y justeza de cada tema. En respuesta

Falible, la conclusión humana, se enriquece con la prudencia y la humildad que tanto conocimiento por aprender nos aconseja y, casi como niños nosotros tentamos a defender alguna pasión, alguna posición, alguna convicción.

¿Seríamos humanos sino estuviera liada a nuestro presente la corrección permanente de los modelos que se van construyendo como respuestas más obvias?

Sin querer, de repente, alguna opinión o postura decide sonar fuerte mediante la desautorización radical, pero eso no debe ofender al redactor, al contrario, hay un llamado, una búsqueda de equilibrio en laguna parte de lector comprometido.

Publicamos entonces el comentario de un lector del artículo que discrepaba con algunos de los datos y conceptos vertidos en el mismo y estaremos gustosos de analizar los puntos con cierta “superficialidad” pero atentos a la respuesta como a otras opiniones que les interese este apasionante tema.

En este sentido, existe una responsabilidad del escritor en tanto debe conocer las fuentes en las que se informó y, si es menester, citarlas, al igual que corregir o aclarar puntos que se presten a mal entendidos. Ahora bien, aunque la cordialidad y más aun el afecto debería ser el marco de cualquier diálogo entre “los familiares” de la investigación y los amigos del “aprender”, cabe señalar que corresponde ser fieles a la razón y no creer, erróneamente, que el objetivo de un debate es “quedar uno con la razón”. Tampoco es ético darle la razón al otro cuando está equivocado o, al menos está pecando de querer imponer su tesis segando, sin pruebas, las otras hipótesis o los otros hechos, supuestos o alternativos, opiniones que bien pueden no tener una sola respuesta porque son ambiguas.

De esa feliz eclosión puede, en ocasiones, uno tropezar con espinas propias de algunas plantas que protegen con celo su delicada gnosis. Esa hostilidad no debe tomarse como tal. Probablemente faltó hablar de los Nuevos Templarios y de los valores asociados a ellos, de la mística templaria y de los grandes misterios que rodean su historia.

Nos alegra mucho haber encontrado a alguien que no es ajeno a este conocimiento, sino más bien al contrario, tiene mucho para enseñar dado su entusiasmo, dicha sublime del hombre, en esta senda que edificó sobre la noble intención de proteger a los piadosos.

Gracias Ricardo por propiciar esta onda en expansión, cuestión que provoca cierta fascinación en mucha gente. Asistí en un par de ocasiones a exposiciones muy instructivas respecto a las hermandades de la masonería, luego organizamos algunas ponencias del tema en varios institutos académicos del medio y seguimos aprendiendo cosas nuevas de estas sociedades que en ocasiones no se ocultan pero desarrollan actividades extremadamente secretas.
En su documentado alegato hubo momentos en que el “comentarista” subió el tono pero se transparentó, a mi juicio, una transformación hacia el Ricardo civilizado que culminó ofreciéndose para enseñarnos más de lo que él cree. Pero vamos a revisar un poco la cuestión.

Ricardo:

“Los Templarios del Siglo XI y XII NUNCA fueron una SOCIEDAD SECRETA”

Respuesta:

No hay necesidad de estar escondido para ser una sociedad secreta.

A mi juicio este párrafo lo dice todo, se aprecia claramente en las mismas palabras de Gervasio de Beauvais (Templario rector de la casa del Temple en Laon): "Había una cosa tan grave y tan secreta que prefería perder la cabeza antes que revelarla a alguien ajeno a la misma". El Libro Negro de los Templarios, Laurent de Vargas; Editorial Lectorum, México, 2006.

Probablemente los Templarios se ganaron un enorme prestigio, sobre todo en el terreno militar donde obtuvieron importantes batallas contra los musulmanes, a los que ellos llamaban infieles. Una máxima comenzó a correr entre cruzados en general: “matar a un infiel no es pecado es más bien una entrada al cielo”.

Si bien argumentar que se tiene razón porque muchas personas afirmen la misma tesis no es suficiente para la lógica clásica, es importante recordar que existen otras formas de razonamiento desde la estadística o la lógica difusa -visiones más modernas que la lógica formal- se fundan sobre novedosas estructuras, incluso en las llamadas ciencias naturales. Por eso vale la pena citar que mayoritariamente se consideran a los Caballeros Templarios como una sociedad secreta.

Evidentemente, es bastante contundente el hecho de que una de las características atribuidas a La Orden del Temple, sea precisamente el manejo de grandes secretos, tanto así que esta temática se ha explotado como argumento en reiteradas ocasiones y en diversas manifestaciones de la cultura humana.

Quizá quiso Ricardo quiso decirme que la Orden del temple no estaba oculta dentro del anonimato ya que era una “institución” respetada y conocida por todos. Sin embargo, sus actividades se realizaban en celosa custodia, el conocimiento no se compartía por todos, estaba lejos del alcance de la gente; eso también la convierte en una sociedad que opera en secreto.

“La serpiente que conduce a la verdadera ciencia corresponde al cordón de los templarios y francmasones. Mr. De Harmer ve en ellos los símbolos de los vicios infames de los ofilas y templarios.”

Diccionario de Teología; Bergier, 1945 (Página 346) y Historia filosófica de la Franc-masonería; Trinidad Sánchez Santos, 1974

Aclaranco más respecto a su siguiente acotación:

Ricardo:

“El final de la Orden, tampoco tuvo que ver con Salahadin, dado que éste se produjo mucho después de la salida del Temple con el resto de cristianos que habitaban en Jerusalen. “
Respuesta:

Los Templarios y Saladino

Merece precisión. De lo que se habla es del fin de Los Templarios originales, como tales, los mismos que Ricardo describe con tanta exactitud en su comentario.

El principio del fin del los Templarios empezó cuando dejaron de proteger templos, reliquias, lugares y peregrinos. Es decir, cuando los cruzados, perdieron una sucesión de batallas contra Saladino y deben abandonar su condición de celadores de Cristo.

Es cierto que la Orden no se extingue aquí, los templarios compran Chipre y allí obtenida su fama y poder, una buena parte de ellos, se contamina con la embriaguez de la riqueza. La compra de la isla demuestra el poder económico de esta sociedad.

El análisis está enfocado desde la parte “podrida de la manzana” por eso rogaría a los “nuevos templarios” que no se sientan identificados con las apreciaciones de este artículo teniendo en cuenta que se refiere a ciertos aspectos corruptos de una institución poderosa que se aburguesó sentando las bases, antagonistas incluso de sus propios principios.

De hecho, durante las cruzadas los templarios fueron acusados de combatir por ellos mismos. Algo que se comprueba en varias instancias durante las campañas militares en Tierra Santa. En el año 1153, estando el ejército cristiano por entrar a la ciudad de Ascalón asediada desde la noche anterior, el maestre del Temple, Bernardo de Tremelai, reivindicó el derecho de ser él, con sus hombres, quienes tomaran la ciudad. Esto significaba que les correspondería el botín. La defensa en tanto se reagrupó, mató a los templarios invasores y cerraron la brecha.

Desprendido de "El Secreto de Cristóbal Colón; La flota Templaria y el descubrimiento de América"; David Hatcher Childress; Ed. Lectorum, México, 2005.

Hablamos entonces del tiempo en que ser Templario era otra forma de nobleza y de acumular riquezas y poder político. Esto porque al abandonar Jerusalén dejaron su cometido por otros diferentes que tienen que ver con la administración del poder por medio de códigos secretos. Aquí es donde comienza la otra cara de los Templarios como sociedad poderosa que, como todo poder, tiene sus lados brillantes pero también sus abismos.

Ricardo:

“Decir de los Templarios que "Aquellos que, estando dentro de la orden, no combatían ni participaban de las invasiones, articulaban lo que fue el primitivo sistema bancario: Una red de relaciones económicas en el mundo exclusivamente cristiano." es demostrar poco conocimiento de lo que era el Temple.”

Respuesta:

Vale la pena leer algunas opiniones más respecto a la corrupción de ciertos sectores del Orden del Temple y de sus relaciones con el dinero. Hay muchos indicios que nos dicen que, si bien estuvieron en contacto directo con los monjes hospitalarios nunca se interesaron por la caridad, más bien al contrario, pronto se abocaron a funciones relacionadas a la especulación financiera.

Los templarios tenían muchos castillos, miles de ellos distribuidos por las tierras conocidas, algunos de estos edificios eran inexpugnables, por lo que era normal depositar allí riquezas y tesoros. Por otra parte la ferocidad y entrenamiento de sus caballeros los hacía propicios para el envío y custodia de grandes riquezas. Eran, sin duda, una forma de banco que prestaba dinero con bajo interés y que crecía sin parar.

También se los relacionó con los centro gnósticos orientales y la amistad con facciones extremistas musulmanas tales como los hashishim (asesinos) les acarreó fama de idólatras y traidores.En este sentido se cree que la Orden del Temple perdió buena parte de su espiritualidad primigenia transformándose en una institución bancaria que conspiró en su contra, cuando fueron juzgados por la inquisición.

Para lo cual se puede invitar a leer al lector la página 109 de "La historia del dinero: de la piedra arenisca al ciberespacio‎"; Jack Weatherford; Ed. Andrés Bello, Barcelona, 1998.

Otra cuestión que este lector negó absolutamente es la “supuesta relación” entre Los Templarios y las logias masonas, algo que indiscutiblemente es cierto en la masonería inglesa (El culto de York) aunque, hay discrepancias respecto la absorción de conocimientos templarios en la masonería de Francia. Sin embargo es muy probable que los Templarios hayan estado presentes en la base filosófica de los masones.

Ricardo:

“Señor, está usted muy equivocado y parte de una base de ignorancia y de confusión, al confundir a los templarios con los masones, relación que no ha existido NUNCA.”

Ni debe ser tomado como una ofensa ni fue esa la intención al reconocer en la francmasonería ciertos caracteres templarios, cuestión que, por otra parte, no tiene nada de particular ya que coincidieron en época y lugar geográfico, compartiendo el carácter de “sociedad cerrada” y debiendo acercarse a otros grupos cuando la orden fue excomulgada y perseguida por la Iglesia Católica y el Rey. Esta persecución da aun mayores sospechas de su resistencia desde la sombra, es decir, persistiendo en sus creencias y reglas desde la clandestinidad.

En tanto se conoce que entre las tareas más importantes de los Templarios estuvo la construcción de templos cristianos (por toda Europa y en Tierra Santa), su relación con los maestros constructores que integraban logias masonas fue permanente. La coincidencia en el tiempo y en el espacio contribuyó para que estos vínculos persistieran tras la extinción de la Orden.

Es sensato entender el vínculo existente a partir del análisis del trabajo de Eduardo R. Callaey en "El otro Imperio Cristiano: De la orden del temple a la francmasonería‎"; Ed. Nowtillus, Madrid, 2005; precisamente en su primer capítulo: La alianza inaudita: Benedictinos, templarios y masones; o en "Masones y Templarios. Sus vínculos ocultos"; Michael Baigent y Richard Leigh, Ed. MR, 2005.

Al parecer la presencia templaria en la masonería de Escocia no tiene discusión luego que el rey escocés Roberto I. Boo. fue ayudado por los masones y templarios que habían tenido que disolverse en otras sectas. Nace ahí el llamado “Rito escocés” que proviene de la Estricta observancia templaria procedente de Von Hund.

El Rito Escocés tiene como antecedente inmediato el mes de julio de 1314, en Bannockburn, Escocia, cuando Eduardo II, yerno de Felipe IV de Francia, abandona el campo de batalla otorgando la victoria y la independencia a Roberto I de Escocia marcando un hito en la historia y en la masonería. Como agradecimiento a los templarios participantes de la batalla (varios centenares), Robert de Bruce, creó la Orden de los Caballeros de San Andrés del Cardo.

Hasta ahí todo entra dentro de lo normal. La cuestión, sin embargo, es que existen numerosas pruebas arqueológicas de que los templarios transplantados a Escocia sí que tomaron contacto con las primeras logias masónicas. Así, por ejemplo, en la capilla de los Saint Clair de Rosslyn los símbolos templarios coexisten con los masónicos sin excluir la cabeza del demonio Bafomet, una imagen convengamos en ello bien peculiar para ser albergada en el interior de una Iglesia Católica.

No he querido poner en tela de juicio la opinión del lector ya que la considero una pauta de consulta y una buena forma de agilizar la profundización del tema. Pero a la hora de criticar un artículo debe tenerse especial cuidado en respaldar la crítica en algo más que en convicciones personales o particulares se esté o no al frente de un emprendimiento de esta naturaleza. La idea es que, o habemos muchos ignorantes o hay diversidad de opinión y Ricardo está en el otro extremo de la discusión. Nada más normal que eso. Y es de ahí de donde viene la pluralidad de la que hacemos gala en Revista Democracia.

No es entonces este post una locura sustentada en la ignorancia más atroz, cosa que me deja bastante conforme y me anima a decirle al Sr. Ricardo que investigue más los momentos menos loables de la Orden cuando se dedicaban, al parecer, a la usura, el préstamo y otras actividades mal vistas por las sociedades no capitalistas de la época.

Vale la pena también exponer estas inquietudes: ¿Hasta qué punto la Orden del Temple no han sido los cimientos donde se montó el cruel neoliberalismo que hoy nos esclaviza? También se busca la influencia posterior de la Orden excomulgada, en la diseminación del pensamiento de los Templarios, la imitación de esos modelos caballerescos que servían a la cruz y la reina. Por lo que dice Ricardo no todas las comunidades lo entienden igual y me gustaría que nos contara de la comunidad que representa ¿Hemos aprendido lo siguiente de este comentario? ¿Qué agregó Ricardo a nuestro conocimiento?, en sus palabras...

“En la actualidad (Siglo XXI) existen comunidades templarias, que aún no pretendiendo ser sucesores directos de aquellos primitivos templarios (sería imposible, pues eran célibes por imperativo de su Regla), sí pretenden resucitar los valores de dicha Orden y su norma de vida, como necesaria para reestablecer algo de orden en un mundo caótico al que vamos avocados. Y al triple abrazo del templario y su despedida. Non nobis, Domine, non nobis; sed Nomini Tuo da Gloriam!"

Que traducido del Latin al español significa más o menos lo siguiente: "No para nosotros Señor, no para nosotros, sino para la gloria de su nombre".