Jean Claude Juncker
Jean Claude Juncker, presidente del Eurogrupo
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(ADN). La Eurozona no tiene respiro. Apenas ultimados los detalles del rescate a Portugal, debe volver a tratar la situación de Grecia, cuya economía continúa debilitada, a un año del pedido de ayuda internacional.

Tras una discreta reunión en Luxemburgo anoche, el presidente del Eurogrupo Jean-Claude Juncker descartó rotundamente que Grecia abandone la eurozona o reestructure su deuda, tal y como especulan los mercados financieros.

En cambio, consideró necesario un nuevo plan de ajuste en el país mediterráneo. Según fuentes cercanas a la reunión, se habló de la posibilidad de que la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) prolonguen su ayuda más allá del plazo de 2012.

"Pensamos que Grecia necesita un plan de ajuste suplementario", declaró Juncker. "Esto debe ser analizado en detalle" en la próxima reunión de los ministros de Finanzas europeos, el próximo 16 de mayo, añadió.

El ministro griego de Finanzas, George Papaconstantinou, fue convocado a la reunión, en la que participaron los cuatro mayores países de la eurozona (Alemania, Francia, Italia y España), el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, y el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn.

Grecia obtuvo en mayo de 2010 un plan de préstamos por 110 millones de euros a tres años de parte de la UE y el FMI, a cambio de un estricto programa de reducción de su déficit. Y si no se logran los objetivos, está previsto que el país tenga que apretarse todavía más el cinturón.

Pero el déficit público acaba de ser revisado al alza, de 9,4 a 10,5% del PIB.

Los ingresos fiscales no están a la altura de lo esperado. La lucha contra el fraude fiscal no es suficientemente eficaz y parte del gasto público es más elevado de lo previsto.

Paralelamente, la población está disconforme con la política de austeridad que trata de reducir fuertemente los precios y costos de producción para salir de la crisis, debido a que el país no puede devaluar su propia moneda por formar parte de la eurozona.

Después del recorte del gasto público, "una devaluación interna (...) es inevitable a largo plazo. Sin este ajuste, ni siquiera la entrega de financiación pública de gran amplitud podrá evitar una suspensión de pagos", advirtió Daniel Gros, director del Center for European Policy Studies (CEPS), en un estudio publicado esta semana.

En estas condiciones, parece poco realista pensar que Grecia podrá volver a captar dinero en los mercados para financiar su déficit.

Las tasas de interés actuales para los bonos griegos se encuentran entre 14 y 20% a dos años. Por tanto, es imposible que Grecia logre financiarse sola con tasas tan altas.

Por este motivo, se habla de la posibilidad de apoyar a Grecia más allá de 2012. "Es una hipótesis que hay que seguir elaborando. Es evidente", dijo una fuente cercana a las conversaciones. "Grecia está en una situación bastante desastrosa", admitió.

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