¿Serán los ricos la salvación económica?

"Estados Unidos está en quiebra, y la solución la tienen los ricos, que son los únicos que pueden detener la subida de los impuestos, y así lo harán"; esta es la visión particular de la situación financiera del país, que presenta Scott Adams, autor de satíricos personajes de las tiras cómicas. Según el creativo, el agujero fiscal es demasiado grande para cerrarse reduciendo costos o impulsando el crecimiento económico.

Adams describe con marcada ironía varias técnicas, partiendo de su experiencia en producción de medios, donde presenta dos versiones de un mismo tema, una mala y otra buena, planteamiento recurrente en su trabajo.

El autor comienza por analizar lo que él llama “la ilusión de justicia”. Según esto, si uno va por la calle con un amigo y consiguen un dólar, lo equitativo es que lo compartan a la mitad, pero si el amigo es millonario y el otro se está muriendo de hambre, ¿es justo dividir la moneda?

No se trata de la distribución del botín, sino de psicología, de cómo se sienten las personas al respecto. Este punto es importante para entender porqué los ricos no renunciaran a su dinero, a menos que estén seguros de que recibirán algo a cambio. Aceptar que este grupo puede ser gravado a una tasa diferente a la que se aplica a los demás, es aceptar también que pueden existir otras formas en las que paguen los impuestos.

¿Broma o solución real?

Se podría pensar, por ejemplo, en al menos cinco beneficios que el país les ofrezca a cambio de impuestos más altos: tiempo, gratitud, incentivos para compartir el dolor, y poder.

Tiempo

Hay que partir de un hecho: los ricos son distintos a los demás. Cuando se es pobre, la gente negocia su tiempo a cambio de dinero, cuando se es rico se usa el dinero para comprar más tiempo. Por otro lado son una minoría, un pequeño porcentaje de la población. Entonces se les puede ofrecer desplazarse por carriles exclusivos, dejar puestos de estacionamiento para ellos, las agencias gubernamentales manejarían sus asuntos primero, y así sucesivamente, pues como son pocos no causarían mayores retrasos, pasarían casi inadvertidos.

En economía ocurre que las personas que están más capacitadas para producir dinero deben contar con más tiempo para hacerlo, es una ganancia para todos.

Gratitud

Ahora hay que imaginar que el gobierno se encarga de promocionar entre todas las personas la gratitud hacia los ricos, a cambio de tasas impositivas más altas. Es un largo camino. Para inspirarse, hay que pensar en el odio hacia los excesivos gastos del gobierno, o la mala atención médica, así se hace más fácil valorar la buena disposición personal. Hay que dejar volar la imaginación.

Incentivos

Otra idea es tratar a los ricos como los capitalistas de riesgo ven las solitudes de dinero gratis. Un supuesto sería que los códigos de los impuestos se diseñaran para que los impuestos pagados por los ricos se invirtieran directamente en obras sociales. El incentivo radica en que los ricos harían lo posible porque estos servicios no fueran necesarios, como una forma de mantener el pago de impuestos bajo control. Tal vez se vería una explosión de inversiones en tecnología para mejorar los servicios de salud, o el rápido avance de la reducción en los costos de viviendas para personas mayores.

Mientras tanto, la clase media se encargaría de financiar los gastos militares, de manera que el país no podría ir a la guerra, a menos que la clase media se encuentre a bordo.

Dolor compartido

La felicidad es algo relativo, es por este medio por donde los seres están conectados, y el mismo mecanismo que hace que el dolor sea más llevadero si es compartido. ¿Cómo hacer para que los sobrecargados ricos sientan que el resto de la sociedad sufre? Es difícil pensar que estarán de acuerdo en pagar más impuestos a la vez que tienen que hacer un recorte en los presupuestos, pero el sacrificio sería compartido. El sector privado ha estado recortando presupuestos durante años. También saben que cualquier proyecto puede salir adelante con el 10% menos del dinero, si no hay alternativa.

Poder

Todo el mundo ama el poder, y a los ricos les gusta más que a las otras personas. Una idea sería aprobar que sus votos valgan el doble en cualquier proceso de elecciones. No se distorsionarían los resultados, pues no hay mucha gente rica y están divididos en sus opiniones, en eso son iguales al resto de los electores. Siendo realistas ¿un candidato que obtiene un 51% de votos es mejor que uno que obtiene 49%? Es un riesgo que hay que tomar.

Scott Adams dice que ahora le toca el turno a los demás, y les recuerda que "por muy mala que sea una idea, esta mueve la mente a un nuevo punto de vista".

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