Santander Bank
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A principios de mes, el máximo responsable del Banco de España, Miguel Ángel Ordóñez, hacía referencia a la necesidad de reestructuración de las entidades financieras, para que pudieran actualizar sus capacidades y asumir un crecimiento moderado debido a la coyuntura económica mundial.

Pese a que los últimos informes apuntan a que la morosidad irá aumentando en los próximos meses, el Banco Santander ha decidido dar el salto y empezar a adquirir activos de entidades financieras que hasta el momento habían sufrido graves pérdidas e incluso bancarrotas: como la norteamericana HSBC.

Santander ha decidido formar parte del negocio de financiación automovilístico en los Estados Unidos, entregando por ello poco más de 900 millones de dólares a la entidad financiera británica.

El acuerdo, que se cerrará a principios del próximo año 2010, culminará con la entrega al Grupo Santander por parte de HSBC de unos 1.000 millones de dólares en concepto de créditos para gestionar, además de las sedes de la compañía británica en los Estados Unidos para mantener el negocio.

HSBC también ha confiado al Santander la gestión de su cartera, con lo que le entregará en un acuerdo aparte una cantidad que asciende hasta los 6.700 millones de dólares. El grupo bancario español a cambio cobrará una comisión.

En la Bolsa de Londres recibieron la noticia con sorpresa y alegría, mientras que en los Estados Unidos, los inversores se mostraron cautos, y es que no confían en la entidad española debido a los últimos informes surgidos desde la agencia Moody`s, la cual a mediados de octubre denunció la posibilidad de que bancos españoles estuvieran ocultando la pérdida real que han sufrido por activos tóxicos adquiridos antes de la explosión que dio comienzo a la crisis.

Por el momento el Santander ya cuenta con experiencia en el área de financiación automovilística en los Estados Unidos, desde el año 2006 adquirió con filiales una compañía dedicada al mismo negocio que ahora quiere ampliar comprando los activos a HSBC. Las críticas no han tardado en surgir desde algunas voces de Norteamérica, que han llamado la atención sobre el negocio desarrollado por la entidad financiera española, centrado en conceder créditos de alto riesgo para así obtener rentabilidades más audaces.

Este tipo de negocio tiene mayor implantación por las entidades financieras en Norteamérica, ya que en los países del sur la tendencia suele ser revisar más los avales y la capacidad de pago antes de otorgar créditos.

Hay quienes aseguran que el riesgo es muy alto para esta entidad. Hasta ahora ninguna se había decidido por adquirir directamente activos tóxicos de compañías implantadas en Norteamérica. Muchos incluso habían tratado en el ámbito privado nuevos tipos de inversión que dejasen atrás el modelo de los préstamos sin avales fuertes, restringiendo en parte el flujo de liquidez, pero evitando así una nueva burbuja del crédito, sin embargo ahora el Santander ha roto con la tendencia de los últimos meses decidiéndose a apostar por un negocio que sigue despertando inquietud en la mayoría de los inversores norteamericanos al día de hoy.

Lo cierto es que tras estas operaciones, el Grupo Santander podría estar tratando de afianzarse en América y expandir allí su potencial. Durante los años previos a la crisis económica, el grupo había implantado su negocio por numerosos países, sobre todo en Sudamérica. Sin embargo poco antes del estallido ya empezó a tener problemas, debido a las presiones que el gobierno venezolano realizó con el fin de nacionalizar los ámbitos de negocio de la compañía en el país, y más adelante con la repentina crisis mundial.

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