Reunión del G20

Estados Unidos trató de imponer su visión de plan económico en Corea del Sur, sin embargo, despertó un rechazo de parte de sus pares el develar que sería bueno establecer ciertas metas fijas de control para atajar el desequilibrio de países con superávits, idea que atentaba contra China y otros países.

La medida propuesta por Timothy Geithner, Secretario del Tesoro en Estados Unidos, fue la de implementar un conjunto de medidas que permitieran que los países pudieran reducir los saldos que tengan en sus cuentas en una porción menor a la del PIB. Al modo de ver de los diplomáticos, lo que pedía Estados Unidos era demasiado, pues se hablaba de limitar los superávits a un 4% del PIB, lo que no fue un buen comienzo para la junta del G20.

Mientras que Rainer Bruederle, Ministro de Economía de Alemania, creyó que se hablaba de un planteamiento de economía planeada, Dmitry Pankin, viceministro de finanzas ruso, dijo que la versión final de este discurso no hablaría de cifras concretas cuando se presente oficialmente, pero que de todas maneras, habría que centrarse en no intervenir de forma exagerada con la moneda.

Tal y como lo hizo la mayoría, Yoshihiko Noda, ministro de economía japonés, no creyó en el planteamiento hecho por Geithner, pues si bien es cierto que hay que esperar a ver si se tienen o no que establecer metas rígidas, hay que observar que haya un desequilibrio real que ratifique una decisión como esa.

Una guerra comercial, de eso es lo que se habla entre los miembros del G20, ya que el nivel de desigualdad cambiaria entre los miembros es tal, que la tensión ha aumentado y no se halla un canal de diálogo que permita llegar a un acuerdo. Generalmente, se ha visto hablar de China y su problema de subvaloración de la moneda, sin embargo, otros países tienen superávits como por Alemania, Rusia y Arabia Saudita.

El problema hasta ahora ha sido que China sigue negándose tajantemente a continuar acumulando reservas y por ello la Cámara de Representantes ha iniciado un proyecto a través del cual se intenta penalizar a China por su actitud manipuladora de la moneda en desmedro del dólar, la que ya ha conseguido otorgarle un total de 2.65 billones de dólares en moneda extranjera.

Buscando el consenso

Geithner, por su parte, desea volver a centrar el problema en lo macroeconómico, por ello según la opinión del ministro de economía de Canadá, Jim Fllaherty, fijar metas numéricas es todo un acierto. La idea es llegar a un consenso que se presente a los mandatarios de cada país y pueda ser iniciado en cuanto se reúnan en unas semanas más. Aunque China no se ha visto inmutada por los requerimientos de Washington, el mundo siente temor de que Estados Unidos baje el dólar y comience a inundar el mercado con una inyección de dinero fuerte que mueva su mercado interno, pero afecte al resto del mundo.

Hay muchos que desean un consenso, sobre todo las economías emergentes que temen que haya una depreciación del dólar por el propio gobierno en Washington, ya que en esta verdadera guerra de divisas las que saldrían más perjudicadas son las economías emergentes. Hay que encontrar una salida viable antes de la reunión que se llevará a cabo entre los mandatarios en Seúl, aseveró el ministro de finanzas Indio Pranab Mukherjee.

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