Líderes del Grupo de los Ocho (G8) 2011
Líderes del Grupo de los Ocho (G8) posan en la foto con otros delegados que atendieron el evento internacional.

Las amenazas en tono más cruel al Gobierno de Siria y el ambiente belicista sobre la situación en Libia, dominaron el cierre de la Cumbre de dignatarios del Grupo de los Ocho -G8- en esta ciudad de Normandía.

Aunque otros temas, como las finanzas mundiales, la seguridad de las centrales nucleares tras el accidente en Japón y la lucha frente al narcotráfico también ocuparon espacios relevantes en las reuniones, Siria y Libia coparon intereses.

En particular, los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y Francia, Nicolás Sarkozy, fueron claros en sus posturas de terminar con el líder libio Muammar el Gaddafi, de quien dijeron por separado que ha perdido toda legitimidad.

A estas declaraciones se sumó el anuncio del primer ministro británico, David Cameron, del despliegue de helicópteros Apache para combatir a las fuerzas de Gadafi.

Natalya Timakova, vocera del presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, aseguró que el G8 pidió a Moscú actuar como mediador para lograr la pacificación del conflicto en Libia, una afirmación que no pareció exacta según Washington, París y Londres.

Rusia mantuvo su postura de rechazo a los bombardeos de la OTAN en territorio de la nación norafricana y destacó la perspectiva de buenos oficios en busca del fin de las hostilidades, pero sin la receptividad requerida a priori.

En cuanto a Siria, el G8 allanó el camino hacia sanciones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una historia ya conocida en tanto primer paso hacia una eventual intervención militar como sucedió en Libia, de acuerdo con analistas consultados aquí.

Por otro lado, los precios de las materias primas fueron señalados como el principal obstáculo a la recuperación global de la economía.

"La recuperación global está ganando fuerza y se está volviendo más auto-sostenida. Sin embargo, continúan los riesgos bajistas, y los desequilibrios internos y externos aún son una preocupación", concluyó un comunicado de la cita cimera.

Acordamos seguir en la acción para mejorar la sustentabilidad de las finanzas públicas, fortalecer la recuperación y fomentar el empleo, reducir riesgos y asegurar un crecimiento sólido y balanceado, incluyendo reformas estructurales, anotó el documento.

Otro aspecto relevante en las reuniones de los dignatarios de Gran Bretaña, Alemania, Italia, Canadá y Japón, además de los antes mencionados, fue la promesa de ayuda con más de USD 20 mil millones a Egipto y Túnez.

Empero, ante el colosal despliegue de seguridad en la elitista pequeña urbe francesa, la Organización No Gubernamental –ONG- Oxfam auspició frente a la Torre Eiffel una versión burlesca del encuentro de Deauville para recordar la crisis alimentaria internacional.

Los participantes, disfrazados a la usanza de la época de María Antonieta aunque con los rostros de los mandatarios del G8, subrayaron la frase de la reina decapitada cuando dijo que si los campesinos no tenían pan deberían comer pasteles.

En el mismo sentido se pronunció Médicos Sin Fronteras –MSF-, que solicitó a los integrantes del G8 facilitar el acceso a los alimentos de alta calidad nutricional a los niños más vulnerables del planeta, para reducir la mortalidad infantil en dos tercios.

"Fuera G8", "Mueran los ladrones", eran algunas de las consignas que podían verse en otra manifestación en París, antes de que la policía arrestara a unas 80 personas en razón de "desmanes públicos y alteración del orden".

Le Havre, la ciudad más cercana posible a Deauville para las protestas por restricciones de 12 mil agentes del orden, fue escenario también del repudio de ONGs al G8, al que acusaron de incumplir sus promesas de ayuda al Tercer Mundo.

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