Pablo Emilio Moncayo liberado de las FARC

Colombia se estremece ante la emoción del regreso, desde las entrañas de la selva, del Sargento Pablo Emilio Moncayo capturado por las FARC junto con el militar José Libio Martínez el 21 de diciembre del 1997.

Por fin se ha concretado la promesa hecha, hace poco menos de un año, por las fuerzas rebeldes colombianas, de liberar al militar luego de una serie de desacuerdos que retrasaron la entrega pactada para enero de este año.

Luego de una ansiosa espera “alargada” por el mal tiempo y tras una “cadena de oración” para mejorar el clima la comisión subió al helicóptero a las 11:10 de la mañana ascendiendo por sobre la jungla y acercando, a Pablo, trecho a trecho hacia un encuentro postergado con sus seres queridos por un período mayor a 12 años.

Se trata de un acontecimiento de gran relevancia porque Moncayo es uno de los uniformados que llevaban más tiempo en cautiverio y su padre, el profesor Gustavo Moncayo, conocido como el “Caminante por la paz”, ha venido marchando por más de mil kilómetros con una cadena atada al cuello como un reclamo a favor de la libertad de los rehenes de la guerrilla.

Un buen comienzo para el diálogo, en este 2010, entre las partes enfrentadas en Colombia ya que los protagonistas de este episodio han podido llevar a cabo las negociaciones que reunieron por fin a Pablo Moncayo con sus padres y hermanos.

El sargento Pablo Moncayo ha agradecido a la gente, a los medios, a su familia por no haberlo abandonado y ha puesto énfasis en que no se deben olvidar tampoco de sus compañeros, ya que su amigo José Libio Martínez aun continúa en manos de ejército rebelde: FARC.

Los mediadores en este fructífero proceso fueron Monseñor Juan Vicente Córdoba, de la Conferencia Episcopal de Colombia y la Senadora, opositora de Uribe, Piedad Córdoba quienes lograron la negociación para que Moncayo fuera entregado a la Cruz Roja y trasladado en un helicóptero brasileño a través del lluvioso cielo que cubre la selva.

La apariencia del rehén recuperado es buena, cuestión que nos hace pensar sobre los tratos que habrá recibido durante todo este tiempo. Ciertamente deberá adaptarse a los adelantos tecnológicos, que son los que primero ha notado y que le han fascinado.

Recordemos que Pablo fue atrapado por las FARC cuando apenas tenía 19 años y que ahora, con 31 años, ha asomado a un mundo nuevo, en gran parte desconocido para él.

Pablo Emilio Moncayo fue recibido por su familia en el aeropuerto de Florencia donde, además del emotivo reencuentro con sus padres, tuvo ocasión para ver a su hermana Laura Valentina a quien no conocía.

Bernardo Gómez, religioso garante y Piedad Córdoba contaban de los retrasos por las precipitaciones y los momentos que vivieron en el clima de la liberación:

“Con los dos guerrilleros a bordo del helicóptero fuimos trasladados al lugar de la entrega”

Debido al retrasó que superó las 3 horas por los imprevistos climáticos, Pablo Moncayo pasará la noche en Florencia, donde están sus padres y hermanos, una gran fiesta para la familia Moncayo Cabrera.

Algunas consecuencias y declaraciones pertinentes

En el clima de la liberación de Moncayo y la algarabía que esto significó para los entusiastas de la paz, se dejó oír también el descontento de las FARCS por la traición de la otra parte ya que no cumplieron la condición de no llevar cámaras de ningún tipo.

Las imágenes de la liberación del militar en Tele Sur despertaron una agriada crítica en un ambiente ya bien caldeado. Esta situación de descontento en el bando rebelde no es muy propicia para los más de 20 prisioneros que aun están en manos de la guerrilla colombiana.

Aun cuando la acción ha ensombrecido la confianza y han salido algunos comentarios provocadores desde el gobierno colombiano y viceversa, la gran manifestación de alegría, gente con banderas, carteles de libertad, emociones manifiesta, alabanzas a Dios, la conclusión hasta aquí nos muestra que hoy Colombia está de fiesta en la Plaza Central.

Comentarios de Pablo Moncayo recién liberado

Ante las preguntas de los periodistas estás son algunas de las expresiones rescatadas de boca del sargento:

  • “No importa lo que yo diga, los problemas de Colombia siguen ahí”
  • “Estoy impactado por los adelantos tecnológicos”
  • “No creo tener el Síndrome de Estocolmo”
  • “Se nos catalogaba de guerrilleros y eso me dolió porque yo jamás renuncie a mi uniforme, siempre estuve dentro de una Institución del Gobierno…”
  • “La Democracia de Colombia buena o mala es la que sostiene el gobierno les guste o no”
  • “Mi padre quiere que yo le retire las cadenas…”
  • Cabe decir que son comentarios muy coherentes donde alguien que se ha visto abandonado por el sistema para el que servía, dependiendo su vida de personas contra las que el luchaba, luego de 12 años de “alejamiento de la realidad política de su país” decir que su opinión no va a modificar la realidad de Colombia es un total acierto y nunca podría ser interpretado como el Síndrome de Estocolmo.

    Dicho síndrome es la identificación ideológica del rehén con sus secuestradores al punto de que, al ser liberados, vuelven con el bando donde habían permanecido contra su voluntad.

    El asombro de Pablo Moncayo ante el desarrollo tecnológico nos da una idea de la rapidez del mismo, ya que 12 años, en la historia del hombre, es un suspiro, pero las transformaciones operadas en esta última década proporcionan cambios globales muy profundos en las comunicaciones y en el manejo de información, quizá por estos rumbos se pueda sacar la cadena del cuello también, además de Gustavo Moncayo, el Tercer Mundo y la América Latina para no decir más “Democracias malas” sino sólo Democracia, la única posible.

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