Mantenerse conectados
Mantenerse conectados

Las personas vivimos en sociedad porque forma parte de nuestra filosofía de vida desde los inicios de la vida, por lo que haciendo referencia a lo que comúnmente se dice sobre “quien piensa puede hacer todo solo, es un genio o un idiota”, confirmamos que es importantísimo mantenerse en contacto por una cuestión mental que nos permite surgir y tomar la vida con mayor alegría, así como los emprendimientos que realicemos o tengamos en mente realizar.

No es alejado el ejemplo sobre el típico amigo de colegio o universidad que dejó de hablarnos cuando comenzó a ganar mucho dinero y/o llegó a ser famoso ¿Recuerda cómo se sintió? Ciertamente esta es una de las sensaciones más tristes por las que puede pasar un ser humano, pues sicológicamente se ve afectada su autoestima al sentirme “menos” que el otro, lo cual afecta su performance en lo personal y laboral.

Si bien es cierto no se puede hacer mucho por recuperar la amistad con quienes “nos dejaron atrás”, sí podemos marcar la diferencia con aquellas personas a las que no hemos contestar un mail desde hace días, no hemos llamado por habernos cambiado de ciudad o quizá, por cuestiones personales, dejamos de ver y no hicimos nada por re-encontrar. Puede que esta explicación suene un tanto “egoísta”, pero lo cierto es que llamar a un viejo amigo al que hemos dejado en el pasado, nos hace sentir bien, nos reconecta con lo que fuimos y actualmente somos, y además trabajamos de buena forma nuestro apartado social.

Si una buena noticia en lo laboral, una ascenso por ejemplo, nos reconforta y pone felices ¿Sabe usted lo que produce re-encontrarse con una vieja amistad? Re-vivir lazos tan profundos como la amistad, luego de que ya ha pasado tiempo sin que medie comunicación entre las partes, hace renacer nuestro “yo” anterior con el actual, algo que pocos valoran y aún menos entienden.

El mundo en el que vivimos nos obliga a priorizar el uso del tiempo para lo que “realmente nos importa”, pero ¿Sabemos lo que realmente importa? Hay quienes llegan más lejos y se olvidan de cuidar y amar a su familia en pos de priorizar el éxito laboral y otras cosas, sin embargo, ignoran la importancia que tenía aquello que dejaron atrás.

Si tenemos muchas cosas que hacer, es bueno tomarse un respiro y preguntarnos ¿Por qué no llamar a mi viejo amigo…? Una acción como esta podría reconfortarnos aún más que un ascenso, aunque muchos no lo crean. Nada nos obliga a sostener una “larga conversación”, tampoco a reunirnos e inmediato, pero sí a llamar por saludar y saber qué es de la vida del otro.

Siempre recuerde, el hombre como especie no está hecho para vivir solo o del recuerdo, por lo que no intente hacerlo a menos que sea un genio o quizá, se esté “idiotizando” producto del ritmo de vida que lleva (trabajo).

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