Finalmente fue aprobada en la Cámara de Representantes de Estados Unidos la “Reforma de la salud” impulsada por la gestión Obama.

32 millones de norteamericanos tendrán cobertura médica pudiendo hacer usufructo de este beneficio. El costo es de ochocientos setenta y cinco mil millones de dólares.

La iniciativa contaba de antemano con los doscientos dieciséis votos necesarios para su aprobación. Se reducirá el déficit fiscal en ciento dieciocho mil millones de dólares en los siguientes diez años.

Los Republicanos, por su parte, consideran una incorrecta gestión del gobierno Demócrata para tomar a su cargo el sistema de salud.

“Este debate es mucho más que política”, aseveró Barak Obama, “Es acerca de qué país queremos ser. No podemos tener un sistema que trabaja mejor para las compañías de seguros que para los estadounidenses”.

Uno de los puntos controversiales dentro del mismo seno de los demócratas era en lo referido al aborto. Aunque el presidente dio su palabra asumiendo como un compromiso personal el revisar el uso del fondo federal para la práctica de abortos.

Las mujeres que deseen interrumpir el embarazo no podrán utilizar recursos fiscales, sino a través de instituciones privadas. Salvo en circunstancias excepcionales como violación, incesto o peligro de vida materno o del feto.