maduro rompe relaciones con la humanidad quema de ayuda humanitaria

Un insomnio colectivo era el que se sentía en Venezuela en la madrugada del 23 de febrero, donde la ansiedad por los hechos que se desarrollarían ese sábado se convirtió en el factor común en los habitantes del país caribeño. Eso fue lo que desde la red social Twitter se evidenció, con miles de trinos denotando el sentimiento nacional.

Todo causado porque el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, anunció semanas atrás que, justo después de un mes de haberse jurado en el cargo, entraría a territorio nacional la ayuda humanitaria donada principalmente por los Estados Unidos.

Órdenes de Guaidó

En la logística de la entrega se encontraban varios países, pero los más importantes fueron Brasil y Colombia, ambos de amplias fronteras con Venezuela. Las órdenes del presidente encargado tenían semanas dirigiéndose a las fuerzas armadas de su país, llamándoles a la cordura y a permitir la entrega de ayuda humanitaria “poniéndose del lado de la Constitución” y respetando los derechos humanos.

El foco de atención, desde muy temprano, tenía que ver con Cúcuta, ciudad fronteriza colombiana, pues desde ese lugar correrían los mayores cargamentos humanitarios hacia el país vecino. Además de que para una mayor sorpresa el presidente Guaidó apareció en los medios declarando desde el lado colombiano, dejando a un lado la privativa de salida del país que le habría impuesto el régimen de Maduro.

Esperanza

Bien así, sería el propio mandatario quien se encargaría de dirigir desde el punto de partida el ingreso de los cargamentos de ayuda. La esperanza se sentía en las calles de la nación venezolana a flor de piel, bastaba con mirar las calles donde la gente salió a exigirles a los militares que permitiesen la entrega, para así comenzar a paliar la crisis en la que está sumida el país.

Antes del mediodía se conoció por redes sociales que un primer cargamento habría ingresado desde la frontera brasileña, pues así lo confirmó Guaidó. Un vídeo corrió en la red social Twitter, evidenciando el paso de ese primer camión con un centenar de cajas de insumos y la alegría de quienes lo recibieron era indescriptible. Hoy día no se sabe nada de ese cargamento, a dónde llegó, quién lo recibió o si alguien se benefició… nada.

La otra frontera

Desde la otra frontera, en el Puente Francisco de Paula Santander, comenzaban a arrancar otros tres camiones, sorteando obstáculos y evidenciando que desde el lado venezolano se encontraba un cuerpo policial impidiendo el ingreso, además de civiles con armas largas que incrementaban la incertidumbre de los presentes.

Esos mismos civiles son llamados “colectivos”, que no son más que paramilitares que llenaron de miedo las calles en los estados fronterizos y llevan haciéndolo por años en cada rincón del país donde exista cualquier foco de protesta y humanidad.

Arde la ayuda

Ahora bien, esos primeros tres vehículos serían continuados por otros cinco para completar el arribo de cargamento inicial de insumos y comida. Todo mundo atento a lo que pasaría, venezolanos, colombianos, brasileños, ciudadanos del planeta entero a la expectativa, todos fueron testigos de cómo la esperanza se convirtió en indignación y tristeza en sólo segundos.

Dos de las unidades de transporte fueron encendidas en llamas por parte de la policía venezolana, miles de cajas ardieron, ardieron a fuego intenso y los enfermos vieron desde Venezuela cómo los medicamentos que los curarían se convertían en cenizas, los hambrientos observaron cómo la comida que les alimentaría desaparecía en el fuego de la inconsciencia.

Rescate

Algunos insumos pudieron ser rescatados por voluntarios que arriesgaron sus vidas, pero el daño ya estaba hecho, esa escena hirió el corazón de miles y abrió los ojos a millones más. Si alguien todavía defendía lo que representa el régimen de Maduro, desde ese día ya no podrá ocultar el talante anti humanitario que se esconde tras la cara de un falso socialismo democrático.

Las reacciones no tardaron en llegar, la diputada a la Asamblea Nacional de Venezuela, Gaby Arellano confirmó a los medios:

Quemaron dos de las cuatro gandolas en territorio venezolano.

y Juan Guaidó sentenció:

La quema de ayuda humanitaria es un crimen de lesa humanidad.

Los hechos

El 23 de febrero se vio enmarcado de hechos lamentables; se vio manchado de sangre con, al menos, cuatro muertos, víctimas de la represión; de más censura, porque un canal de televisión fue sacado del aire después de transmitir la situación en la frontera. Pero hubo también vestigios de la democracia que tanto ansía Venezuela, con un centenar de militares que se arriesgaron y cruzaron hacia Colombia para ponerse a la orden de Juan Guaidó a quien reconocieron como su Comandante en Jefe.

Y es que el día sábado se resume en una frase difundida por el periodista y escritor venezolano, Fernando Nuñez-Noda, en su cuenta de Twitter:

Régimen de Nicolás Maduro rompe relaciones con la humanidad.