Comuniación Empresarial
Comuniación Empresarial - La lucha contra los rumores

La disyuntiva entre la efectividad de los dos tipos de comunicación al que se enfrentan las empresas, la formal y los rumores, es algo en lo que se piensa bastante, por esta razón es que se intenta verificar como darle un vuelco a las cosas o aprovecharse de los beneficios de una y otra según los objetivos empresariales del momento. ¿Quiénes son comúnmente los responsables de la comunicación interna? Jefes, directivos y cualquiera que haya sido designado por las autoridades de una compañía para actuar como portavoz, pero ¿Qué pasa cuando éste no habla de forma efectiva con los empleados?

¿Cuál es la intención de contar con una comunicación empresarial efectiva?

La necesidad de una comunicación empresarial efectiva surge de distintos sectores de la compañía, por ejemplo los trabajadores, la organización en su conjunto, clientes y socios. La idea de contar con una buena comunicación interna hace posible que los empleados se enteren de primera mano de qué es lo que está ocurriendo, qué cambios se están haciendo o cuáles son las previsiones para el futuro en la compañía, por ejemplo. Las comunicaciones siempre generan un impacto, positivo o negativo, pero ¿Sabemos cuál de éstos está generando?

Para tener una comunicación oficial efectiva hay que responder a las siguientes interrogantes:

  • ¿Cuál es la audiencia en la actualidad a la que se dirige la información?
  • ¿Cuáles son las necesidades de esta audiencia?
  • ¿De qué se quiere hablar?
  • ¿Cuál es el lenguaje más adecuado para hacer partícipes a las nuevas generaciones?
  • ¿Qué se está haciendo para combatir los rumores? ¿Se está haciendo algo?
  • ¿Se puede convivir con los rumores?

Los rumores, según el profesor Mark Knapp, especialista en la comunicación no verbal y el desarrollo de las relaciones a partir de la misma, señala que los rumores son noticias no controladas, aquella repetición incontrolada de dichos o sucesos que no se sabe si efectivamente tuvieron lugar o lo tendrán. La comunicación informal – como los rumores – no utiliza canales específicos, y tienen como gran característica el agrandarse en la medida que pasa el tiempo y no son aclarados.

Generalmente el efecto de los rumores es negativo, aunque también puede causar interés e inquietud, por ejemplo cuando se utilizan como estrategia publicitaria para la filtración de detalles esperados por la audiencia sobre un producto o servicio determinado. Los propósitos a los cuales sirven los rumores es el reaccionar, positiva o negativamente, frente a un suceso o evento que sucedió o no lo ha hecho aún. Los rumores siempre justifican, explican o atribuyen un significado a una determinada cosa, y dependen básicamente de la afinidad entre las personas.

La forma de manejar un rumor son sencillas, pero requieren de una política activa en la empresa moderna, para ello se deben mantener comunicaciones fluidas, relaciones interpersonales en muy buen nivel y también mantener un cuidado especial por la gestión de las mismas de modo que se pueda contar con un portavoz potente y creíble que ostente la capacidad de reconocer, aceptar o negar un rumor.

¿Qué es lo que realmente aportan los rumores?

Los rumores surgen a raíz de la necesidad que tienen las personas de acabar con la incertidumbre, de reaccionar de alguna forma ante un evento incierto o con posibilidades que afecten el devenir de ellos mismos. Detectar las deficiencias a nivel comunicacional en una empresa permite unir a los trabajadores, socios o clientes de una empresa.

La distorsión de la realidad que implica echar a rodar un rumor es evitable, pero para ello hay que estar muy atento a las fuentes de origen y el portavoz es quien debe tener una credibilidad en los blancos clásicos a los que apunta una de estas “habladurías corporativas”. Lo mejor que se puede hacer para evitar rumores es contar con un canal de comunicación efectivo, veraz, que sea sincero y que siempre esté informando de lo que sucede o va a suceder a los interesados.

Nunca hay que olvidar que un rumor, fundado o infundado, siempre acarreará un costo para la empresa, por lo tanto, la acción que se emprenda dependerá de la respuesta – nuevamente – de una sola interrogante ¿Estamos dispuestos a asumir el costo que implica un rumor?

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