El anarquismo

El anarquismo para algunos es visto como una especie de socialismo, aunque sin Estado, razón por la que sus bases forman parte de una estructura intelectual en la que cada quien tiene derechos entregados y reconocidos en base a un ejercicio intelectual de reconocimiento, donde se da paso en una primera instancia a los que muchos llaman como "Humanización" de los propios seres humanos, los que deciden proclamar ciertos estatutos inamovibles y constantes como la libertad y la justicia, aunque de los mismos luego se desprenden otras teorías constructivistas de lo que se conoce como república, razón por la que el tema comienza a complejizarse al poco tiempo de consultar sus orígenes.

Quizás el más primigenio atisbo de elemento constituyente de la anarquía, como posibilidad de vida para muchos, es el contar con una exacerbado concepto de libertad, sobre el que se rechaza cualquier tipo de manifestación de socialismo o comunismo estatista, por lo que el término propiamente tal de Estado, sigue siendo vinculante para los anarquistas, aunque siempre y cuando cumpla su rol y se dedique a la búsqueda y consagración de los intereses comunes a todo, como por ejemplo la abolición del derecho de herencia, puesto que ese derecho como tal forma parte de una valla más que superar a la hora de abolir las clases sociales y la diferenciación de los hombres, quienes hoy en día se distinguen por lo que tienen o heredan, más que por las clásicas diferencias naturales que poseen desde su nacimiento y consecuente desarrollo.

El principio de justicia, al igual que el de libertad, juega un rol importantísimo para el sistema anarquista, puesto que es quien se preocupa en definitiva de establecer la igualdad entre las personas, quienes a pesar de ser libre, dependerán de una organización económica y social determinada, lo que ciertamente constituye un detractor del anarquismo puro y duro conocido clásicamente, dando paso a uno más morigerado en sus conclusiones.

Un adiós definitivo se le da a la Politica, Derecho, Teología y Metafísica, pues se deberían reemplazar por lo que los anarquistas llaman "Justicia Humana", la que a su vez se basa en la ciencia positiva y el concepto más amplio de libertad que se pueda reconocer.

Pero ¿el Derecho no es acaso una ciencia positiva? ¿Podría realmente la anarquía suplir las formas de vida inherentes a la condición humana propiamente tal? Sin duda que la interrogante fundamental es ¿Cuántos están dispuestos a renunciar a lo que tienen o pueden tener?

La fuerza política, los factores productivos, los ideales del pueblo y el programa de una sociedad libre están extrañamente vinculados en una necesidad de estabilidad que, en el plano conceptual, parece aceptable e inclusive accesible, sin embargo en lo fáctico es simplemente una utopía, pues serán finalmente los propios intereses humanos los que terminarán por minar la extensiva libertad, en un duelo inconsciente por hacer primar la libertad de uno por sobre la de otro tras el manto de incontables necesidades y limitados recursos de los que se dispone.

Lo otro que sorprende en sobre manera es el concepto de posesión de terrenos, pues se dice que el derecho de propiedad estará constituido en sus bases más recónditas por la capacidad de cada quien de trabajar la tierra con las propias manos, lo que hace suponer -más allá del plano teórico- que se habla de una sociedad eminentemente agrícola, que se aleja bastante de los trabajos y proyecto tecnológicos o de explotación más avanzada, intentando inclusive en una idea más que remota en llegar a una nación universal, la que englobaría a todos los habitantes del mundo... pero eso quizás es ir demasiado lejos, aun cuando estamos en presencia sólo de un constructo intelectual.

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