Liderazgo
Liderazgo

Tal y como lo hemos dicho en nuestro artículo anterior, “Cómo convertirnos en líderes”, uno de los aspectos fundamentales que hay que evaluar es la inteligencia emocional que posee cada sujeto, pues a criterio de Daniel Goleman es ahí donde encontramos la gran diferencia entre un excelente hombre de negocios y un gran líder.

Si antes nos enfrascamos en el desarrollo de la idea sobre lo que era un líder y el rol que juega la inteligencia emocional en ese concepto, ahora nos toca dilucidar la forma de evaluar esta inteligencia.

Muchos pueden ignorar el hecho de que son varias las empresas que han comenzado a contratar psicólogos especializados en desarrollar “modelos de competencia” que permitan identificar, entrenar y promover a líderes dentro de distintas compañías como si de la carrera de una estrella se tratara. Lo interesante de todo esto es que, cuando hablamos de líderes nos imaginamos a una persona sumamente exitosa con grandes responsabilidades, donde lo más probable es que encontremos su nombre en la cabeza de una organización, pero ello no es siempre así.

Las compañías han entendido que los líderes no sólo tienen por misión dirigir grandes conglomerados corporativos, sino también, cumplen una importante función en destacamentos bajos a nivel corporativo. Un ejemplo de las empresas que han optado por este modelo son British Airways, Credit Suisse y Lucent Technologies.

Para comprender realmente el rendimiento que cada persona tiene y evaluar si puede o no desempeñarse bien como líder, Goleman identifica distintas capacidades en tres categorías, cuales son: habilidades meramente técnicas, habilidades cognoscitivas y competencias relacionadas con la inteligencia emocional. En la primera categoría nos encontramos con habilidades como la planificación contable, en la segunda con razonamiento analítico y en la tercera con la capacidad de relacionarse con otros efectivamente, por dar un ejemplo.

Para crear algunos de los modelos de competencia se consultó a los altos ejecutivos sobre las competencias de sus más destacados líderes. Para complementar dichos modelos se siguió un criterio objetivo como sería el resultado que se ha obtenido en distintos departamentos. De lo señalado anteriormente se obtuvo una lista bastante completa sobre los “ingredientes” que todo buen líder debe poseer. Esta lista comprende 15 ingredientes, donde algunos de ellos son la iniciativa y la visión estratégica.

Ingredientes de un líder, resultado de aplicación

De la aplicación de diferentes pruebas, la constitución de un listado de ingredientes necesarios para un líder y la revisión de las tres categorías de capacidades antes mencionadas, nos encontramos con la sorpresa de que el “intelecto” sirve de conductor para obtener un rendimiento excepcional, las habilidades cognoscitivas son importantes para tener una visión de largo plazo, pero la inteligencia emocional dobló la importancia de las dos categorías anteriores en todos los niveles.

Sin ir más lejos, con esta prueba se aprendió que la inteligencia emocional es fundamental en los altos ejecutivos de una empresa, donde las habilidades técnicas entre unos y otros son cada vez más difusas por el grado de competencia que cada quien tiene. El ejercicio obligó a comprar a trabajadores sumamente preparados con líderes altamente preparados, donde el resultado demostró un 90% de diferencia a favor del segundo por atributos relacionados netamente con la inteligencia emocional.

Ahora bien, la inteligencia emocional no sólo debe ser un trabajo que se realice en futuros líderes, sino que debe prepararse por todo aquel que desee sobresalir y obtener un rendimiento excelso. Existen distintos ejemplos de lo que acabamos de comentar, aunque el más notable es el de David McClelland (Investigador del comportamiento humano y las organizaciones). David luego de buscar varios talentos con un alto nivel de inteligencia emocional, consiguió elevar en un 20% las ganancias cada año.

En resumen, podemos encontrar muchas pruebas respecto del vínculo que existe entre el éxito de una compañía y la inteligencia emocional de sus líderes. Otra de las cosas que rescatamos de la investigación es que las personas pueden aprender a desarrollar su inteligencia emocional cuando cuentan con un acercamiento adecuado al tema.

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