Exportaciones USA
flickr.com

En economía no siempre dos más dos es cuatro, las afirmaciones políticas carentes de fundamentos sólidos pueden dar menos tres. Barack Obama había adelantado efusivamente convencido que las exportaciones en EE.UU. crecerían en este último período.

“Cinco años de crecimiento exportador”, según sus palabras, situación que no solamente no se ha dado así, sino que, por el contrario, se han reducido.

El déficit comercial en el país del norte se ha elevado a la nada desapercibida cifra de un 5,8%, una de las presuntas causas es el declive de las exportaciones y las alzas del petróleo.

Es difícil tapar el sol con las manos, y la diferencia de la brecha deficitaria de veinte y siete mil seiscientos millones de dólares americanos de marzo comparado a los veintiséis mil cien millones de dólares americanos hablan por sí solos.

Empero, los augurios más negativos estimaban un déficit oscilante en los veintinueve mil millones de dólares americanos. Por tanto, se puede desprender de estas proyecciones, que tampoco ha sido tan negativo como pudo llegar a serlo en circunstancias más adversas.

La fragilidad en la economía, que más allá de las medidas adoptadas es evidente que se está en una etapa de débiles pasos, ha generado que el déficit comercial asentara una deflación, llegando en febrero al nivel más reducido de los últimos nueve años.

La clave está, según los vaticinios de Fondo Monetario Internacional, en que Estados Unidos se recupere antes que sus socios económicos directos, tal el caso de Europa, esto conllevaría a un repunte positivo del déficit comercial aumentando las importaciones y exportaciones simultáneamente.

En números reales las importaciones han caído un 27 % debido a la drástica baja del consumo interno y a la especulación en torno a los efectos de la crisis. Por otro lado, las exportaciones han sufrido una reducción del 17,4 %.

Comparativamente con el año anterior en marzo de 2009 la caída con respecto a febrero era de tres mil millones de dólares, habiendo exportado en bienes y servicios ciento veintitrés mil seiscientos millones, lo que equivalía un tropiezo de un 2,5% en comparación con febrero.

A Estados Unidos le es rentable una América Latina fuerte y estable económicamente, lo cual hoy es bastante incierto debido a la falta de competencia con mercados fuertes y en continuo ascenso exportador como China, India y Europa.

Algo que seguramente la Casablanca deberá tener en cuenta, ya que las exportaciones de los países latinoamericanos se han reducido notoriamente hacia Estados Unidos.

América latina no puede competir con mercados como China en la pugna de ingresar al mercado estadounidense, ya sea por una cuestión lógica cuantitativa y el otro factor determinante es un tipo de dólar bajo. Las soluciones a estas trabas factiblemente puedan sortearse por acuerdos de libre comercio, situación rechazada por filosofías ideológicas de algunos países latinoamericanos.

Ya en una oportunidad el ex ministro de economía de Uruguay, y actual vicepresidente, Danilo Astori, cuando su propia fuerza rechazó el tratado de libre comercio fue muy claro y tajante: “A veces el tren no pasa dos veces”, en referencia a la oportunidad que el pequeño país de América Latina había dejado pasar por alto